Amundi: “Es la hora del value y tenemos algo de historia que nos ayuda a afirmarlo»

jaffee
Foto cedida

Diane Jaffee gestiona para Amundi el Amundi Funds Equity US Relative Value desde 2001, pero en realidad la versión estadounidense del fondo, del que Jaffee se hace cargo dentro de la gestora TCW, se remonta hasta 1995. En numerosas ocasiones a lo largo de la conversación la gestora recurre a su impresionante experiencia y formación de mercado: lleva gestionando activos más de 30, cuenta con una licenciatura en Económicas, un posgraduado en finanzas y contabilidad y el título de CFA, así como numerosos premios de la industria de entidades tan prestigiosas como Lipper Funds o el Wall Street Journal. “Los analistas tienen una visión de corto plazo, sólo tienen en cuenta los últimos 3 a 5 años. Es necesario mirar más allá para poder ver los ciclos en su conjunto, porque te ayudan a prepararte hacia los próximos 3 a 5 años, que pueden ser diferentes de los últimos”, afirma al respecto. 

La gestora, que admite que este año ha visitado a clientes españoles más veces de lo habitual, lo tiene claro: “Creemos que ahora debe ser la hora del mercado value y tenemos algo de historia que nos ayuda a afirmarlo. Si se toma como referencia el índice value respecto al índice growth desde la década de 1970, a medida que la economía madura se tiende hacia el sesgo crecimiento y después de recesiones, hacia el value”. “Después de una recesión puedes invertir en telecos o industriales, pero ahora la gente debe mirar en otros sitios”, aconseja la experta. 

Jaffee introduce no obstante un matiz: “Ahora hay poca distinción entre las rentabilidades de value y growth, y creemos que es porque el crecimiento económico en EE.UU. todavía no está fuerte. La recuperación es anémica y los inversores no saben si está soportada por los estímulos o por el crecimiento económico subyacente real”. La experta añade otros dos factores a esta situación: por un lado, el creciente nerviosismo en el mercado al acercarse la probabilidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés, y el hecho de que EE.UU. se está recuperando del invierno más duro de la última década. “La gente no se cree el crecimiento de EE.UU. aún”, apostilla. Al preguntarle por la posibilidad de que se produzca una gran corrección este año, la experta contesta con pragmatismo: “Debería de haber algo de volatilidad, porque permite a los gestores ser oportunistas, ahora estamos yendo hacia la normalización”, explica. 

Un riguroso proceso de selección 

Jaffee, que también es directora de gestión general en TCW, explica que en su equipo se están fijando en las expectativas de beneficios corporativos para marcar su hoja de ruta. La gestora afirma que “incluso durante el primer trimestre de 2014 se ha reflejado algo de la confusión entre value y growth”. En realidad, el método que utilizan para identificar compañías con sesgo value es un análisis cuantitativo en el que se buscan cinco características de valoración que se ponen en relación con la media del mercado: PER, rentabilidad por dividendo, valor en libros, precio respecto a ventas y precio respecto al cash flow. 

Después de esta primera criba se aplican una serie de criterios fundamentales con el objetivo de buscar uno o más de estos catalizadores de crecimiento: reestructuraciones, nuevo equipo directivo, desarrollo de nuevos productos y/o entrada en nuevos mercados. “Si no hay un catalizador, puede ser una trampa de valor”, sentencia la gestora. “Nos gustan las compañías que no quieren los inversores. Dejamos que el dinero rápido se salga, preferimos que no haya muchos hedge funds en la acción”, añade.

Más allá de este exhaustivo análisis, Diane Jaffee también maneja previsiones para el tejido corporativo estadounidense. “La América corporativa ha almacenado mucho efectivo y lo van a usar para fusiones y adquisiciones, recomprar acciones e incrementar dividendos. Por ello, creemos que hay potencial en el mercado estadounidense”, indica. A continuación, procede a desglosar cada uno de estos tres puntos, empezando por la política de retribución al accionista. 

¿Dónde están las oportunidades?

La gestora destaca la atípica situación actual en el mercado estadounidense: el rendimiento medio de los dividendos del S&P 500 es del 2,02% y el pay out en el 36%, cuando la media histórica ha sido del 50%. No obstante, la experta insiste en la necesidad de distinguir entre sectores: las compañías de consumo básico ya destinan un porcentaje elevado de sus beneficios al pago de dividendos (un 46%), pero sin embargo el pay out medio de sectores como banca, salud y tecnología se sitúa en el 30%, por lo que habría margen para incrementar las remuneraciones a accionistas en el futuro. Jaffee subraya otra idea importante para los inversores que quieran apostar por esta estrategia: “Los dividendos tienen que deberían ser sostenibles durante el ciclo de subidas de tipos. Si suben los tipos de interés, las acciones que pagan dividendo se verán afectadas, pero si el dividendo ofrece un retorno superior al de la renta fija a 5 o 10 años, mientras las compañías pueden crecer , estas acciones serán más atractivas a largo plazo” 

En cuanto al M&A, Jaffee incide en dos puntos distintos. En primer lugar, la propia confianza empresarial: “Las compañías tienen que sentirse cómodas con su negocio y luego darse cuenta de que necesitan usar su caja”. El segundo, que habitualmente no se suele tener en cuenta a la hora de abordar estas compañías, son los elevados impuestos que deben pagar las empresas en territorio estadounidense: se debe abonar un 35%  al gobierno más la tasa que reclame cada uno de los estados federales. De ahí que predice una tendencia de compañías estadounidenses comprando firmas extranjeras. 

La gestora explica que para el año que viene se prevé un repunte del capex del 70%, según una encuesta publicada recientemente, debido a que el dinero en efectivo presente en el sector corporativo estadounidense ronda los 2 billones de dólares. Subraya que el incremento de las expectativas ha sido espectacular, dado que el anterior dato de esa misma encuesta sólo reflejaba un crecimiento del 2%. “Hay mucha gente que está preocupada por que no se puedan mejorar los beneficios, pero debe tener en cuenta que se ha incrementado el efectivo disponible, que los tipos de interés están bajos y no hay presión inflacionaria procedente de los salarios”, afirma. A estos hechos le añade otros dos fenómenos: el abaratamiento de los costes de la energía y, sobre todo, que gracias a la reforma sanitaria conocida como Obamacare las compañías están logrando mayor eficiencia en sus costes derivados de atención sanitaria.