Argumentos a favor y en contra del bitcoin

Bitcoin
Aleksi Räisä, Unsplash

En sólo 10 años de existencia, el bitcoin ha conseguido alcanzar una capitalización de mercado de un billón de dólares. A modo de comparación, el oro no alcanzó este nivel hasta 1999 y actualmente tiene una capitalización diez veces superior: ¿se reducirá el diferencial entre estos dos activos de alto nivel?

Tal y como explica Pierre Savarzeix, gestor de carteras de Renta Variable en Seeyond, filial de Natixis IM, tan diferentes por naturaleza (activo tangible frente a intangible, viejo frente a nuevo mundo), son sin embargo tan similares en su finalidad (tanto el oro físico como el bitcoin encriptado pretenden ofrecer algún tipo de seguridad durante las operaciones).

“Con un crecimiento vertiginoso y una gran dimensión política, el bitcoin ha pasado rápidamente de ser un tema tecnófilo de vanguardia a ser una cuestión crítica tanto para los inversores como para los bancos centrales. Y ahora plantea muchas preguntas sobre los riesgos y beneficios de su adopción generalizada”, afirma el experto, quien expone los argumentos y en contra sobre la criptomoneda.

A favor

A su entender, la verdadera fuerza de esta moneda digital emblemática se basa en tres elementos: su portabilidad, la preservación del anonimato del titular y la promesa de intercambios monetarios sin comisiones de terceros.

“Más allá de una loca subida de su precio en los últimos meses (ciertamente con un fuerte componente especulativo), el bitcoin se ha utilizado como un verdadero depósito de valor, una cobertura contra una posible depreciación de las monedas de papel controladas por los bancos centrales. Estos últimos, al crear cantidades masivas de liquidez para contrarrestar los efectos deflacionarios de la crisis de la Covid-19, también facilitaron las condiciones para una depreciación de sus monedas. Esta afluencia al bitcoin y a otras criptodivisas ha provocado la consternación de algunos observadores, que habrían preferido que el oro desempeñara este papel… exclusivamente”.

Aunque está sujeto a fuertes fluctuaciones de precio, parece que el bitcoin está ganando por fin un fuerte impulso, tanto entre las instituciones financieras como entre los tesoreros de las empresas (como Tesla, que recientemente ha invertido 1.500 millones de dólares en bitcoin).

Sin embargo, el uso generalizado del bitcoin todavía se enfrenta a obstáculos en el camino, ya que las criptodivisas todavía generan muchas críticas.

En contra

Janet Yellen, presidenta del Tesoro de EE.UU. y ex presidenta de la Reserva Federal, juzgó recientemente el uso de bitcoin como excesivamente ineficiente desde el punto de vista de las transacciones. Además, y como ha señalado el Departamento de Justicia de EE.UU., el bitcoin sigue estando ampliamente asociado a actividades de financiación del terrorismo y blanqueo de dinero.

«En Estados Unidos, el uso de la moneda digital se considera una amenaza para la extraterritorialidad del dólar, un principio que otorga a un juez estadounidense el derecho a iniciar un procedimiento -o a solicitar sanciones- contra cualquier transacción internacional realizada en dólares. Así, cuestionar el uso del dólar en las transacciones internacionales en favor del bitcoin podría suponer el riesgo de privar a Estados Unidos de una poderosa influencia geopolítica», recuerda el experto.

En Europa, Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo, parece cerrar definitivamente la puerta al bitcoin como activo de reserva de su institución. Además, la imposibilidad de que el bitcoin se integre fácilmente en un marco de vigilancia de los movimientos de capitales (como Tracfin en Francia), genera una fuerte resistencia por parte de la justicia europea.

Por último, las criptomonedas suelen requerir gigantescos recursos energéticos para su funcionamiento: en el caso del bitcoin, validar y asegurar las transacciones requiere un largo y complejo proceso de cálculo. «El consumo anual de electricidad de bitcoin supera ya al de Argentina, Holanda o Noruega … una pena, teniendo en cuenta lo sensibles que son sus usuarios (de las generaciones más jóvenes) a los problemas medioambientales», afirma Savarzeix.

Sumando estos factores negativos, muchos observadores ya auguran un futuro nefasto al bitcoin: un activo altamente deflacionario por construcción (ya que no se puede superar el número máximo de 21 millones de bitcoins), que además conserva un elevado coste de oportunidad al no pagar intereses ni dividendos.

«Sin embargo, «toda verdad pasa por tres etapas. Primero, es ridiculizada. En segundo lugar, se le opone violentamente. En tercer lugar, se acepta como algo evidente. Aunque al principio los medios de comunicación se burlaron de ella por considerarla la divisa antisistema de unos cuantos frikis de la informática, ¿no demuestra la constante reacción que estamos en la segunda ola de este proceso?», se pregunta el experto.