En los días posteriores a la victoria electoral de Donald Trump, los bonos del Tesoro de EE.UU. han experimentado el periodo de ventas más fuerte desde el Taper Tantrum de 2013. El mismo día de la elección, el bono a diez años se apreció en las primeras horas, para rápidamente después depreciarse y subir la rentabilidad por encima del 2%, unos 20 puntos básicos más arriba de donde había cotizado en días previos. Ayer lunes, la referencia a dos años rozaba la cota del 1%, mientras que los bonos estadounidenses con vencimiento a 30 años superaban el 3%, en ambos casos por primera vez desde enero.
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