Bonos flotantes high yield: posicionados para brillar en un entorno de tipos al alza e inflación

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Firma: Florian Klauer (Unsplash).

Menor duración y mayor rentabilidad potencial. Es la respuesta de los inversores a lo que se espera que será un entorno de inflación y subidas de tipos de interés. En crédito, los bonos de grado de inversión fueron un mejor colchón para sobrellevar 2020, pero con un nuevo escenario macro en 2021, los corporativos de high yield están funcionando mejor. La mejora de los fundamentales y tasas de impagos junto con la expectativa de una política monetaria más restrictiva han convertido al high yield en una opción para protegerse de las subidas de tipos e inflación. Y dentro de este segmento, los bonos flotantes han brillado aún mejor.

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Así, los bonos flotantes high yield ha batido a otras áreas del mercado de bonos high yield en lo que va de 2021. Con un una rentabilidad del 5,3% hasta agosto, ha superado al high yield global, europeo y estadounidense. ¿Por qué?

  • Menor riesgo a las subidas de tipos

La propia Reserva Federal ha dejado claro que su plan es empezar a reducir las compras de activos antes de que termine 2021. Y si la recuperación continúa, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo podría seguir los pasos del tapering, ve el equipo de renta fija de mercados públicos de M&G. Si así sucede, la subida de las tires en los bonos gubernamentales inevitablemente se traducirá también al crédito.

De ahí la menor exposición a duración y un mayor apetito por emisiones high yield. Los bonos high yield tienen una menor sensibilidad a los tipos que el papel con grado de inversión o los gubernamentales. Y sin embargo, aún es alto, resaltan desde M&G. La duración media del índice ICE BofA Global High Yield Index ronda los 3,9 años. En cambio los bonos flotantes high yield tienen una duración típica cercana a cero. “Esto les aísla de los efectos negativos de las subidas de tipos. Con los cupones flotantes, proporcionan un cupón a la par que suben con los tipos”, explica el equipo de M&G.

  • Menor volatilidad en tiempos de estrés

Históricamente los bonos flotantes high yield han presentado una menor floatilidad, especialmente en periodos de estrés del mercado. La beta de los floating rate notes high yield es menor que la de los bonos high yield convencionales. Tienen una duración media del spread de 1,6 años frente a 3,9 años en el segundo caso.

  • Potencial de aumentar el capital

La mayoría de los bonos HY tienen opciones call integradas. Esto permite al emisor recomprar los bonos a una fecha y precio especificados. Con las tires a mínimos de muchos años y los precios en máximos de varios ejercicios, el mercado de high yield a tipo fijo se enfrenta a un importante reto de potencial de subida de capital.  Muchos de estos bonos se están negociando actualmente en el umbral o incluso por encima de su próximo call price. Concretamente, un 67% de los bonos high yield estadounidense según cifras de M&G. En comparación, solo un 35% de los bonos flotantes high yield se enfrentan a esta restricción de convexidad negativa.

  • Factores técnicos en la demanda

Los CLO son compradores significativos de bonos flotantes high yield. El repunte continuado de operaciones de fusiones y adquisiciones implica que los CLO seguirán impulsando la demanda técnica de bonos flotantes high yield. Y es que si bien la sequía de 2020 fue un viento en contra para la clase de activos, la oferta del mercado se ha normalizado y el volumen reciente incluso tocó un récord en agosto.