Candriam Sustainable Bond Emerging Market, la renta fija emergente también puede ser sostenible

Sostenible
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La principal característica de diferenciación de este fondo de Candriam, gestionado por Magda Branet, es que se trata de un producto sostenible. Como tal combina dos procesos de inversión integrado, un análisis best in universe para la parte de bonos soberanos y un proceso de inversión que busca el valor relativo dentro de la deuda emergente.

Y ambos con un único objetivo:  conseguir la mejor rentabilidad ajustada por riesgo. “El hecho de contar con un equipo con competencias muy complementarias, que colabora estrechamente con nuestros analistas ESG, es una ventaja definitiva que permite la puesta en marcha del proceso”, afirma. Y de hecho, el primer paso para determinar el universo de inversión del fondo se centra en las 4 formas de capital de que disponen los países: El capital humano, el capital natural, el capital social y el capital económico.  “Los países que tienen rating pobre se quedan fuera del universo de inversión”, afirma la gestora de este fondo con Sello FundsPeople 2021 por su calificación de Consistente.

Qué hay en la cartera

Una vez hecha esa selección analizan qué tipo de activos y regiones pueden permitirle conseguir ese valor relativo que pretende alcanzar el fondo. Por ejemplo, según explica la gestora, durante 2020 “una buena decisión fue mantener una alta exposición a los mercados emergentes en moneda local durante el segundo semestre de 2020″. Además, prosigue la gestora «Rumanía, una de nuestros principales sobreponderaciones, se ajustó significativamente especialmente después de que las elecciones de fin de año confirmaran un cambio en la orientación de la política económica del nuevo gobierno”, afirma.

Su expectativa respecto a la renta fija emergente para este año sigue siendo muy positiva debido a la recuperación económica, al aumento de los flujos hacia los países emergentes, a un repunte de las materias primas y también a una cierta distensión en las relaciones comerciales. Sin embargo, es consciente de que existen también riesgos que pueden perjudicar mucho a las economías emergentes y que conviene analizar. “Un crecimiento significativamente superior en EE.UU. frente al resto del mundo, que conduzca a una fuerte subida de los tipos reales en EE.UU., endurecería las condiciones financieras a nivel mundial, y en particular para los mercados emergentes, que se financian en dólares”, explica.