China: un mundo de oportunidades

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De izquierda a derecha, Diego Fernández (A&G), Bruno Patain (Eurizon), Nereida González (Afi) y Alfonso García Yubero (Santander Private Banking). Firma: FundsPeople.

Muchos cuando piensan en China observan en su mente la Muralla China, los dracónidos de fuego tan representativos del país y… centralización y pobreza. Pero quizás la imagen del País del Dragón como una nación pobre no sea la más adecuada a día de hoy. Aunque tal vez sí la de aquel país intervenido por el Estado. Además, su renta variable presenta un sinfín de oportunidades, a la vez que el centralismo chino ofrece cierta seguridad en la parte de renta fija. Expertos de Afi Inversiones, A&G y Santander Private Banking debaten sobre estos y otros temas en un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por Eurizon.

China, un mercado obligatorio

Según Nereida González, consultora del Área de Análisis Económico y de Mercados en Afi Inversiones Globales, “China es un mercado en el que hay que estar. Es un mercado que se está abriendo, la entrada de flujos es un hecho y cada vez representa más en los índices globales de inversión”. Sin embargo, advierte de ciertos riesgos: “Nos ha llevado a ser más cautelosos la parte regulatoria que hemos vivido durante el último año, que hizo sufrir especialmente a la renta variable”. Pero no hay mal que por bien no venga: “No obstante, estos cambios de política regulatoria abren la puerta a inversiones en sectores en los que antes no teníamos tanto posicionamiento”, afirma la consultora.

“Está claro que China es la segunda economía del planeta, su PIB supone casi el 19% del PIB mundial según Statista”, comenta Bruno Patain, country head para España & Portugal en Eurizon, quien añade que “a día de hoy, a Europa le afecta mucho más lo que pueda pasar en China que lo que ocurra en Estados Unidos”. Inicialmente, afirma Patain, vimos China como una manufactura barata, pero esta situación está cambiando: “Con el último plan quinquenal, presentado en las Naciones Unidas por el Presidente del Estado, el país ha hecho una declaración de intenciones de que esa situación va a cambiar. Vuelven a hablar de prosperidad común”.

El enorme crecimiento del país ha propiciado la aparición de empresas privadas muy poderosas, aclara Patain. “Parte de la regulación está encaminada a tener cierto control de estas grandes compañías, creemos que el Estado tiene como objetivo invertir en estas entidades y tener más peso en ellas”. Según arguye el country head, esta medida está encaminada a evitar revueltas y redistribuir la riqueza de forma más igualitaria tras el gigantesco éxodo rural que ha vivido el país, lo que ha provocado que “el nivel de pobreza en China baje muchísimo”.

Un cambio de hegemonía

Para Alfonso García Yubero, director de Análisis y Estrategia de Santander Private Banking, la clave es el cambio hegemónico: “Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo se regía por la Pax Americana. Esta hegemonía de Estados Unidos acaba en 2001, con el terrible atentado del 11S y la entrada de China en la OMC (Organización Mundial del Comercio), que supone un giro de tuerca en la globalización”. Desde entonces, afirma García Yubero, China ha ido ganando cuota en el crecimiento mundial, arrebatando implícitamente el liderazgo diplomático y económico a EE.UU.

Explica el directivo que, para ello, el País del Dragón se asegura, a través de la regulación, cuatro pilares: “El asentamiento de uno de estos pilares comenzó el año pasado con la regulación en torno a tecnología e innovación, que va a ser clave para China en un futuro”. El siguiente pilar, según García Yubero, es la educación, “que fue el segundo episodio regulatorio que vivimos este año”, y el tercero, la urbanización, “el proceso de cambio de una economía rural a una urbana para garantizar la supervivencia de la clase media china, que viene a ser el 50% de la población”. El cuarto y último pilar sería la demografía: ”Será uno de los focos el año que viene, pues supone un problema para el sector salud, por la natalidad, y para seguros, por el envejecimiento”.

“Pensamos en la hegemonía china como una pelea con Estados Unidos por recoger el cetro del liderazgo mundial. En China lo ven de otra forma”, expone Diego Fernández, director general de Inversiones en A&G, quien puntualiza que “ellos entienden verdaderamente el largo plazo, no como en occidente (las próximas elecciones). Crecen a su ritmo, a su manera, importándoles poco lo que haga el resto”. Es un plan con pocos pasos y muy poco, o nada, se desvía del plan, comenta Fernández. “Su modelo de gobierno, que no seré yo quien lo defienda, les permite aterrizar factores de manera más paulatina. Tienen mucho tiempo para hacer las cosas y eso juega en su favor”.

¿Renta fija o renta variable?

En lo que respecta a la renta fija, cuenta con una capa de protección extra, según Diego Fernández (A&G), pues “el riesgo de crédito cuenta con cierta seguridad si hablamos de compañías que se adecuan a las directrices del Gobierno”. Advierte que para identificar estas empresas es necesaria gente local, “gestores activos que son capaces de seleccionar acertadamente estas oportunidades y que tienden a hacer las cosas bien debido al ritmo del país, que es más paulatino y evidente de cara al futuro”.

Las dudas del director de Inversiones llegan en la parte de renta variable: “El set de oportunidades es gigantesco, pero cuesta decidir exactamente la forma en la que invertir en estos activos, ya sea a través de fondos, índices o gestión pasiva”. Fernández explica con un ejemplo la importancia de la gestión activa: “Tencent y Alibaba están ambas en un mismo índice y tienen una temática parecida, pero su forma de hacer las cosas es muy distinta. Hay que tener especial cuidado a la hora de elegir”. El directivo deja una reflexión: “En renta variable hay que navegar con cautela, pero hay oportunidades y es una inversión que tiene sentido”.

Una opción: el bono soberano

“En renta fija apostamos por el bono soberano, porque los tipos de interés están muy estables. En una economía que pensamos que puede desacelerar, los tipos aún podrían llegar a bajar y, en todo caso, con un devengo de TIR que está en torno a un 2% o 3%, con una divisa estable, es una apuesta que puede ser atractiva”, razona Nereida González (Afi Inversiones Globales). Son más conservadores con el crédito, pues aunque la caída de Evergrande está relativamente controlada por parte del Gobierno, comenta la consultora, “preferimos evitar ese riesgo”.

Respecto a la renta variable, González opta por una política muy clara: “La clave es potenciar los sectores que se puedan llegar a beneficiar de los cambios regulatorios que detectamos”. Entre estos sectores, la consultora destaca tecnología: “Es un campo estratégico, relacionado con la creación de chips y el 5G, ya no es una manufactura barata como a la que nos tiene acostumbrados China, sino una que aporta valor añadido”. Este tipo de sectores, comenta, podrían llegar a tener mayor apoyo por parte de las autoridades frente a otros, como podría ser la educación.

Gestión activa… pero sin salir de China

En el caso de Santander Private Banking, si hablamos de inversión en emergentes prefieren la renta variable y “la clave son los flujos, pues el PIB de China no contrasta mucho con el de Estados Unidos (14 billones frente a 21 millones, respectivamente); pero si vemos el peso de China en el MSCI World frente al de Estados unidos, contrasta mucho más: un 60% de la bolsa americana frente a un 4% de la china”, expone Alfonso García Yubero, quien hace una reflexión: “Si tuviera que elegir hoy a uno, tres o cinco años vista, preferiría sin duda la renta variable a la renta fija”.

El directivo hace especial hincapié en el tipo de gestión: “Hay que ser muy activo, pero no en cuanto a salir o no del mercado chino, pues creo que debe estar siempre en cartera, al modo de Estados Unidos, por ejemplo”. García Yubero se refiere a actividad sectorial, pues aquellos sectores que no están siendo objeto por parte de intervención regulatoria, comenta, están siendo potenciados gracias a la inversión privada: “En sectores como tecnologías verdes, semiconductores o gran consumo hay que estar posicionados”. Esta cautela activa en cuando al mercado se debe al track record de la economía China: “El país, en 20 años, ha tenido 17 mercados bajistas, es algo habitual. La paciencia es fundamental, pero hay que mover mucho la apuesta sectorial”.

El inmobiliario, un problema controlado

“Históricamente vemos que la gestión activa en países emergentes, ya sea renta variable o renta fija, da mucho mejores resultados que la gestión pasiva”, comenta Bruno Patain (Eurizon). En referencia a los países emergentes, el country head ofrece otra reflexión: “Hace 20 años se hablaba mucho de los BRICTS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, incluyendo la T de Turquía) pero en realidad, 20 años después, es China la que ha despegado, e India un poco, pero los demás países se han quedado donde están. Entonces, sí tiene sentido tener una parte de la cartera en China”.

Respecto a la renta variable, Patain coincide en que ha sido un mercado muy rentable, aunque “muy volátil, pero es un mercado joven. Si mirásemos la volatilidad de los mercados de los que disponemos de un amplio conocimiento, como pueden ser Estados Unidos o Países Bajos, cuando nacieron sus mercados de renta variable, probablemente veríamos también volatilidades muy altas”. Con el paso del tiempo, en opinión del directivo, se convertirá en una opción más estable y aparecerá con mayor frecuencia en las carteras.

Patain finaliza con una reflexión sobre el mercado inmobiliario chino y casos de compañías de la envergadura de Evergrande: “Se hablaba de un ‘momento Lehman' pero el estado no va a permitir que esto derive en una gran crisis. Ahora mismo el sector se está viendo resentido pero creemos que es algo en cierto modo ‘deseado’ y, por eso mismo, pensamos que no provocará grandes contratiempos. Recordemos que hablamos, como mínimo, del 15% de la economía china.