Cinco regiones que deben estar en el radar del inversor en renta fija emergente

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Los mercados emergentes no han estado exentos de picos de volatilidad durante 2019. La mayoría relacionados con la actuación de los bancos centrales y la revisión del crecimiento global, pero también ha influido los precios del crudo y pequeños brotes de populismo y malestar social (Hong Kong, Chile, Perú, Ecuador…). Pero aun con todo, ha sido un buen ejercicio para la clase de activos, sobre todo si recordamos en qué estado estaba el mundo a finales de 2018.

Como recuerda Elisabeth Colleran, gestora senior de Loomis, Sayles & Company (Natixis IM), el inversor en renta fija emergente entró en el año con unas valoraciones muy atractivas. En lo que respecta a los corporativos emergentes en dólares americanos, el universo del Loomis Sayles Short Term Emerging Markets Bond Fund que co gestiona, los spreads se habían ensanchado 370 puntos básicos. El problema es que esa ventana de oportunidad se cerró prácticamente en el primer trimestre del año. “Llegado a ese punto, tocaba volver a la filosofía y el proceso de inversión”, afirma. Es decir, volver a los fundamentales.

Así las cosas, en este fondo con Sello Funds People por su calificación de Blockbuster los gestores han centrado su interés en cinco regiones:

Brasil. La reforma de las pensiones era uno de los pasos cruciales que los mercados esperaban del país. Su aprobación hace unos meses fue una grata sorpresa, y así se ha reflejado en las cotizaciones de sus activos, pero Colleran aún ve recorrido para las emisiones de bonos.

China. La gestora no es partidaria del argumento de que la ralentización económica en China sea por la guerra comercial con Estados Unidos. “Gran parte ha sido autoinfligido en el sentido de que es parte del plan del gobierno para gestionar el apalancamiento en el sistema”, explica. El país lleva varios años intentando combatir los excesos del pasado, centrando su actividad en actividades medioambientales y abriendo su sistema financiero al exterior.

Turquía. Esta es una apuesta compleja. La gestora es constructiva con los corporativos del país. Encuentra compañías bien protegidas de las fluctuaciones en la divisa, sobre todo en el sector bancario. Pero a la vez no pueden olvidar el posible impacto de más tensión geopolítica.

México. 2019 ha sido el año de hablar de Pemex, pero el país ofrece ideas interesantes en el espacio corporativo.

Sudáfrica. Este año ha traído buenas noticias políticas, pero la gestora se pregunta si la euforia se ha exagerado demasiado. El país aún tiene asuntos pendientes.

¿Qué esperar de 2020?

De cara al año que viene, Colleran, que cuenta con 16 años de trayectoria en la firma, vaticina que será un año del carry. Soplan tres vientos a favor: el margen para actuar entre los bancos centrales de países emergentes; el entorno de tipos bajos como apoyo a los técnicos del mercado; la divergencia en el crecimiento entre emergentes y desarrollados, a favor del primero.

Será importante, no obstante, ver avances en el acuerdo entre China y Estados Unidos. No tanto por su impacto en los fundamentales de las compañías o países emergentes, sino en el sentimiento empresarial, del consumidor e inversor.