Tradicionalmente, los movimientos de la renta variable japonesa han estado condicionados por dos grandes factores: el comportamiento del yen, y los flujos de entrada o salida de dinero extranjero. Sin embargo, uno de los efectos menos conocidos de las Abenomics justifica un cambio de la tendencia, hacia una mayor estabilidad del mercado. Lo explica Tony Glover, responsable del departamento de gestión de activos de BNP Paribas IP en Japón: “Hasta el final de 2014, los movimientos del mercado nipón estuvieron guiados en gran medida por el dinero extranjero. Los flujos de inversores extranjeros eran los responsables tanto de impulsar al mercado como de hundirlo”.
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