Claves para empezar a invertir en fondos

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Photo by Glenn Carstens-Peters on Unsplash

Desde que los bancos centrales se iniciaron en la política de tipos bajos que la pandemia del COVID-19 se ha encargado de prorrogar sine die, son muchos los ahorradores que se han trasformado en inversores. Y uno de los productos por los que más se han decantado han sido los fondos de inversión.

De hecho, según los datos de Inverco, el número de partícipes en fondos españoles ha pasado en la última década de los 5,32 millones a los 12,46 millones, más del doble, al tiempo que el patrimonio gestionado se ha elevado desde los 138.024 millones de euros a los 272.449 millones actuales.

Además, con la deuda gubernamental dando rentabilidades negativas y con los depósitos en niveles del 0%, cuando no negativos como es el caso de los grandes patrimonios, y sin visos de alzas de tipos en el horizontes, es previsible que ese número de inversores vaya en aumento en los próximos meses.

Pero ¿qué es lo que debe tener en cuenta un inversor antes de acceder al mundo de los fondos? Christian Rouquerol, director de Ventas de Tikehau Capital para Iberia, comparte cuales son a su juicio las cinco claves que hay que tener en cuenta para iniciarse en la industria de fondos de inversión.

Horizonte de inversión

Es quizá lo primero a tener en cuenta ya que cuanto mayor el plazo, mayor es el riesgo que se puede asumir. «Si es un corto periodo de tiempo (menos de un año), las opciones se ciñen a los fondos monetarios. Si es un año, la renta fija corporativa a corto plazo es una buena opción para tratar de obtener algo más de rentabilidad que el mercado monetario asumiendo un riesgo moderado», afirma.

En el caso de que el horizonte esté entre uno y tres años, este experto defiende que se pueden valorar fondos de renta fija flexible o mixtos conservadores. A partir de tres años, incluye también en la lista a los fondos mixtos moderados, que combinan renta fija y variable con una exposición entre 35% y 65% a la renta variable o también renta fija global. Y para un horizonte de 5 años, la recomendación pasa por renta variable de gestión activa o los fondos flexibles dinámicos.

Importe a invertir

Si se cuenta con un importe reducido lo más recomendable es invertir en un fondo diversificado, evitando fondos específicos o temáticos. En el lado contrario, si se destina cierto patrimonio en esta inversión, y dependiendo del perfil de riesgo que se haya definido previamente, las opciones pasan por «invertir parte en fondos de gestión activa en renta variable a través de fondos más generalistas centrados en Estados Unidos o Europa complementando con fondos temáticos, por ejemplo enfocados en robótica, biotecnología o agua, y/o fondos de renta variable de mercados emergentes, que pueden aportar un retorno mayor con una volatilidad más alta», afirma. No obstante, Rouquerol recuerda que lo ideal sería combinar esas inversiones con otras de renta fija o gestión alternativa para disminuir la correlación de la cartera en los diferentes contextos de mercado.

Diseño de la cartera

«En carteras diversificadas, es habitual combinar los estilos de inversión value y growth, a veces alcanzando un punto intermedio conocido como growth at reasonableprice (GARP). Es decir, seleccionar compañías con crecimiento y un precio razonable. Para llevar a cabo con éxito el diseño de la cartera y obtener una rentabilidad interesante con un riesgo que se adecua al perfil del inversor, es preciso ser muy selectivo, por ello es recomendable guiarse por el criterio de un asesor financiero», afirma este experto.

Elección del gestor

Este es otro punto clave para sacar el máximo rendimiento a los ahorros. Pero ¿en qué fijarse a la hora de elegir el gestor? Se recomienda optar por gestores de fondos que tengan un track record demostrado, con un tracking error amplio (riesgo que el gestor puede asumir para alejarse de su índice)o, en su defecto, que no tenga un índice de referencia. En el caso de que el gestor sí invierta teniendo en cuenta un índice de referencia, el active share es algo que puede servir para medir su habilidad

Una buena manera de medir a un gestor frente a su índice de referencia es el ratio de información, que permitirá ver si el riesgo que el gestor ha tomado, más allá del de su índice, se ha visto compensado o no con rentabilidad (el ratio tendrá que ser >0). Si no tiene un índice de referencia, el ratio de Sharpe nos permitirá ver en qué medida el riesgo que se ha utilizado se ha convertido en rentabilidad (a partir de 0,5 se consideraría bueno) y en qué medida el gestor está creando alpha.

Tipo de gestión

A la hora de elegir el tipo de gestión, existe la opción de invertir en fondos de gestión activa para renta variable y renta fija o bien en fondos indiciados.

«En un mercado con incertidumbre como el actual, la gestión activa podrá permitir evitar, en renta variable, a aquellos sectores presentes en los índices de referencia con mayor riesgo y, dentro de estos sectores, seleccionar las compañías con mayor potencial de ganancia e intentando encontrar las compañías con menor riesgo», afirma Rouquerol.

No obstante, el experto también indaga en las ventajas que ofrece la gestión pasiva en el sentido de que permite tener exposición a mercados o regiones en los que es más complicado llegar a través de la gestión activa. «En este sentido, los ETFs son instrumentos aconsejables ya que ofrecen la diversificación de una cartera y la flexibilidad para comprar o vender en cualquier momento, aunque en el entorno actual el tener una exposición a la totalidad del mercado sin selección de las compañías no parece ser la mejor opción», afirma.