Cómo mantener la motivación cuando se cumple un año de teletrabajo

Pantalla ordenador
Jason Briscoe, Unsplash

En este mes de marzo se ha cumplido un año desde que la pandemia del Covid-19 pusiera nuestro mundo patas arriba. A nivel social se cambiaron las relaciones presenciales por las telemáticas y a nivel laboral, se cambiaron los despachos o mesas de trabajo por las mesas de comedor de los propios hogares. Un año después, y atendiendo a las recomendaciones sanitarias, aún son muchas las empresas que están optando por el trabajo en remoto y la consultora Edenred ha elaborado una serie de recomendaciones para conseguir mantener la motivación de los empleados en un contexto de auge del teletrabajo. Son los siguientes.

  • Generar flexibilidad. Es importante ayudar a gestionar la conciliación del empleado entre su vida personal y profesional, adoptando medidas que puedan personalizar según sus necesidades, como la retribución flexible. Gracias a ella, el trabajador va a poder destinar hasta un 30% de su salario a servicios exentos de IRPF, con el consecuente ahorro que les supone.
  • Simplificar la gestión de las comidas. Aunque los empleados trabajen desde casa, van a necesitar seguir haciendo uso de vales de comida que les generen ahorro. Las empresas no pueden eliminar este tipo de ayudas unilateralmente ya que no es posible hacer discriminación por el lugar en el que estamos desarrollando nuestra labor profesional. Es decir, los empleados van poder hacer uso de las mismas tanto en establecimientos de restauración, como de alimentación en general, aunque trabajen desde casa. Además, pueden utilizar estos servicios para pagar comida a domicilio o take away.
  • Ayudar a los empleados con hijos pequeños. Pese a que el teletrabajo nos trae una mayor conciliación familiar, los más pequeños deben seguir acudiendo a las escuelas infantiles. Los empleados con niños siguen necesitando este tipo de beneficios sociales para costear el pago de estos servicios.
  • Fomentar el ahorro en transporte.  Para todos aquellos empleados que tengan que acudir varias veces al mes a la oficina, beneficios como las ayudas de transporte, van a seguir generando ecología, puntualidad y ahorros considerables cada mes.
  • Incentivar la formación. Los empleados van a poder seguir formándose en materias que sean de utilidad para el desarrollo de sus labores profesionales. La adquisición de nuevos conocimientos y habilidades va a mejorar la cualificación de los trabajadores y va a aumentar su integración social, su satisfacción y su seguridad en el empleo.
  • Apostar por los seguros de salud. Un seguro de salud siempre es una ayuda importante para el empleado, pero más aún si cabe en tiempos de pandemia. Con este tipo de beneficios sociales, el trabajador percibe que la compañía prioriza la salud y se interesa por su bienestar, lo que genera espíritu de empresa y fomenta el rendimiento y la productividad.
  • Compensar la productividad. Aunque el empleado esté trabajando en casa, sus esfuerzos deben ser recompensados de igual manera. Una de las acciones para mejorar su experiencia y motivación consiste en facilitar a la plantilla bonos por productividad, orientados hacia el logro de objetivos.

¿Volverá el trabajo presencial a niveles pre pandemia?

La pandemia forzó que muchas empresas optaran por implementar en sus plantillas un modelo del teletrabajo que ha requerido mucha inversión tecnológica y de equipos en muchos casos. La duda está en cuántas de esas empresas mantendrán ese teletrabajo una vez se consiga esa inmunidad de rebaño que persigue la campaña de vacunación y en qué porcentaje lo harán. Para dar respuesta a esta pregunta la consultora McKinsey ha elaborado el estudio The future of work after COVID-19 a partir de una encuesta que ha realizado en ocho países (que concentran el 62% del PIB mundial), entre los que se encuentra España.

Una de sus primeras conclusiones es que el teletrabajo ha llegado para quedarse, aunque no en la misma proporción que en tiempos de pandemia. “Considerando únicamente el trabajo a distancia que puede realizarse sin pérdida de productividad, encontramos que entre el 20 y el 25% de la fuerza laboral de las economías avanzadas podría trabajar desde casa entre tres y cinco días a la semana”, afirma la consultora. De cumplirse su previsión, esto supone cuatro veces más que antes de la pandemia.

Ese aumento del teletrabajo tendrá su efecto también en el mapa de las ciudades  ya que, como ya se ha empezado a ver, muchos trabajadores podrían cambiar sus residencias y moverse de las grandes ciudades a otras más pequeñas con más amplitud y mejor calidad de vida. Cambios que también se aplicarán en lo que respecta a las oficinas. De hecho, en otro estudio llevado a cabo por la consultora en el mes de agosto entre 278 ejecutivos, una de las conclusiones que se sacó fue que de media pensaban reducir el espacio de sus oficinas en un 30% en previsión de que sus empleados ya no tengan que coincidir tanto tiempo en el mismo espacio de trabajo.