El mercado de Reino Unido es el que sale más favorecido tras el acuerdo del Brexit

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Casi como si fuera un regalo adelantado de Papá Noel, la Unión Europea y Reino Unido anunciaron el pasado 24 de diciembre un acuerdo sobre el Brexit, tras cuatro años de intensas negociaciones.  Con él se elimina la posibilidad que más volatilidad habría generado al mercado: el llamado Brexit duro.

Acuerdo comercial, ante todo

«Se trata de un acuerdo estrecho en materia de comercio, centrado en los sectores de bienes que constituyen una proporción mucho menor de la economía del Reino Unido que los servicios», afirma Oliver Blackbourn, gestor del equipo de multiactivos de Janus Henderson. De hecho, uno de los mayores escollos que se presentaban para llegar a un acuerdo era el que se refería al sector pesquero, responsable del 0,12% del PIB de Reino Unido.

«El acuerdo permite el comercio libre de aranceles y cuotas de bienes (donde la UE tiene un superávit bilateral) pero no de servicios (donde el Reino Unido tiene un superávit bilateral) . Éste es un acuerdo bastante ajustado que está muy lejos de lo que muchos esperaban. Sin embargo, cumple la promesa de abandonar tanto la unión aduanera como el mercado único y de recuperar la soberanía del Reino Unido«, afirma James Athey, director de inversiones de Aberdeen Standard Investments .

De hecho, el acuerdo en torno a la idea de mantener con los menores cambios posibles las relaciones comerciales entre ambas economías es quizá uno de los mayores logros alcanzados para ambos. «El Reino Unido es relativamente el mayor beneficiario. Una reversión de los términos comerciales de la OMC habría visto aumentar los aranceles y las barreras no arancelarias en una amplia gama de categorías, pero sobre todo en los automóviles y algunos productos alimenticios, y tenido un impacto mucho más material en la economía del Reino Unido», afirma David Page, responsable de estrategia macro de Axa IM.

Y recuerda que el Ministerio de Hacienda estimó que el impacto de un Brexit de la OMC (en comparación con la permanencia en la UE) le costaría al Reino Unido el 7,5% del PIB en un período de 12 años, en contraste con el costo del 4,9% en el caso de un acuerdo comercial completo. “La diferencia entre los dos ilustra la escala de beneficios que este acuerdo proporciona”, afirma.

La incertidumbre se disipa pero no desaparece

Sin embargo, el acuerdo alcanzado no elimina por completo algunas incertidumbres que trajo consigo el Brexit: qué sucederá con los servicios financieros de la City. Tampoco elimina la gran duda sobre el impacto que siga teniendo el coronavirus en su economía y si las herramientas aprobadas resultarán suficientes.

No es el único fleco pendiente ya que Reino Unido se enfrenta a otra gran incertidumbre como la celebración de elecciones en Escocia en mayo de 2021. «Se han reavivado los temores de que el duro acuerdo de Brexit empujará a Escocia (elecciones parlamentarias del 6 de mayo) a acercarse a la ruptura con el Reino Unido», afirma David A. Meier, economista de Julius Baer. Quien recalca también la incertidumbre que siguen despertado el efecto de la pandemia en su economía y la reacción que tenga el Banco de Inglaterra.

Por no mencionar que hay aspectos que afectan a la actividad comercial que siguen implicando un paso atrás en las relaciones entre Reino Unido y la UE. «Si bien el acuerdo comercial ‘flaco’ que hemos acordado elimina la necesidad de aranceles, no elimina los no aranceles medidas aplicadas a las mercancías. Según el acuerdo acordado, todavía esperamos que se rellenen más formularios de aduanas y el potencial de retrasos en los puertos», afirma Rowena Geraghty, economista de BNY Mellon IM

La reacción de los mercados

Sin embargo, el hecho de que Reino Unido siga enfrentándose a no pocas incertidumbres no implica que los inversores no estén valorando positivamente el acuerdo sobre el Brexit. De hecho, el Ftse inglés es el índice que que más rentabilidad se apunta este año. Gana un 5,8% frente al 1,9% que se anota el Dax o el 3,9% del Ibex.

«Veo algunas propuestas sensatas de M&A y los dividendos han sido restablecidos de forma progresiva. Muchas de las empresas más fuertes han podido consolidar sus posiciones y se están ajustando muy bien a los cambios», apunta Sue Noffke, responsable de renta variable de Reino Unido de Schroders.


«Después de cuatro años de baja rentabilidad, el FTSE All-Share se negocia al mismo nivel relativamente bajo del S&P500 que el alcanzado en 1974. Una lista creciente de bancos de inversión e inversores ve un alza significativa en las acciones del Reino Unido. Una recalificación sostenida de las acciones del Reino Unido es ciertamente posible en 2021″, afirma Stephen Surpless, director de inversiones en Edmond de Rothschild Private Merchant Banking.

«En nuestra opinión, las mejores oportunidades se encuentran en los valores de Renta Variable nacionales del Reino Unido, con un enfoque a compañías con exposición a la reflación, como los bancos, las constructoras de viviendas, los valores de ocio / consumo doméstico y algunas compañías minoristas no disruptivas», afirman desde Amundi.

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