Que el riesgo político y sus diferentes prismas – riesgo de fragmentación, inestabilidad, parálisis de las reformas, auge de ideologías extremas- han ido ganando protagonismo en los últimos años no es ningún secreto. Sin embargo, después de que 2014 demostrase cómo la política – en su vertiente de catalizador de reformas- fue clave para los mercados emergentes (véase el caso de India), ahora le toca el turno al mundo desarrollado. La semana pasada, EE.UU. celebraba el “super martes”, jornada en la que doce estados votaron a los delegados y candidatos de cada uno de los partidos en liza y que ha servido para confirmar la popularidad de Hillary Clinton y Donald Trump como candidatos respectivamente del Partido Demócrata y del Repúblicano. La semana pasada también España celebraba la primera sesión de investidura después de más de dos meses sin gobierno. Suma y sigue: las recientes elecciones en Irlanda han puesto punto final a la coalición que guió al país tras el rescate, y ahora el "Tigre celta" se dirige a un impasse similar al español.
Cuantificación del impacto de los riesgos políticos y consejos para proteger la cartera

Lauren Manning, Flickr, Creative Commons
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