Los cortes de luz a nivel nacional que afectaron a la Península Ibérica a finales de abril pusieron de relieve la importancia de los países europeos de invertir en la transición energética, de mejorar la red energética y de asegurar una generación energética flexible. Es un reto en países como España, reconoce Joy Perry. “La red eléctrica del país y la infraestructura energética del país, gran parte de la cual data de hace varias décadas, podrían beneficiarse de inversiones para mejorar la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad”, defiende la gestora del Wellington Enduring Assets.
La clave, detecta Perry, es que están viendo alineación política para invertir en la seguridad energética. “En Europa ha habido dos apagones históricos en los últimos 25 años, en 2001 en España y en Italia en 2003. Ambos eventos desencadenaron un ciclo regulatorio y gubernamental de apoyo. En la última década ha habido mucho debate sobre la necesidad de reactivar el gasto en infraestructura. Esperemos que los eventos de las últimas semanas sean en catalizador necesario”, apunta Perry.
Las oportunidades en infraestructura energética
Según el análisis del equipo gestor, históricamente tiende a haber un alto nivel de compromiso por parte de los gobiernos a invertir en infraestructura cuando hay temores por las expectativas de crecimiento económico. “Es justo lo que hemos visto en los últimos meses en Europa y el plan de inversión en infraestructura de Alemania”, subraya la gestora. A eso se suma el impulso en la demanda energética que llega del sector tecnológico y el uso de la inteligencia artificial, una tendencia que trae un alto consumo de energía.
Por eso el 70% de la cartera del Wellington Enduring Assets está capturando las temáticas de descarbonización, la necesidad de modernizar la red energética y los cambios a una generación de energía más flexible. En esa conversación sobre la transición energética la electricidad es uno de los grandes beneficiaros del crecimiento de la demanda energética, detecta Perry. “También estamos positivos con la tesis a favor de las renovables, pero reconocemos que funcionan mejor si se emparejan con el gas natural o la energía nuclear”, añade.
Qué esperar del Wellington Enduring Assets
El fondo, que cuenta con el Rating FundsPeople en 2025 por la consistencia de sus resultados, busca ser una propuesta agnóstica y concentrada para obtener exposición al segmento de infraestructura cotizada. La estrategia nació hace ya 15 años de la mano de Tom Levering, quien es uno de los partners de Wellington. Tom llevaba invirtiendo en infraestructura cotizada desde los años 90, empezando como analista especializado. Cuando se unió a Wellington a principios de los 2000 sentía que los sectores de utilities e infraestructura estaban infrarrepresentados en las carteras globales. “Vio una ineficiencia en el mercado y una ventana para crear una cartera de compañías de infraestructura con un perfil de retorno-riesgo atractivo”, cuenta Perry.
La cartera se compone de compañías con activos físicos que tengan ventajas competitivas. “En esencia, activos que perduren, como indica el nombre del fondo”, explica la Investment Director. La filosofía de inversión se diferencia de otros homólogos de su categoría por su foco en compañías que reinvierten su generación de caja en su crecimiento futuro. “A muchos inversores les atrae el sector de infraestructura porque ha sido una fuente clásica de generación de dividendos, pero no es nuestro foco con esta estrategia. Nuestra tesis con el sector se basa más bien en la oportunidad de crecimiento que vemos”, desgrana.
Convicción en utilities e infraestructura energética
No es que eviten explícitamente aquellas cotizadas de infraestructura con un buen pago de dividendos, sino que priorizan la capacidad de crecimiento estructural. A nivel sectorial esto significa que históricamente han tenido un sesgo natural hacia sectores como las utilities. “Particularmente en las utilities reguladas en el contexto de mercado actual, así como infraestructura energética y midstream”, desgrana Perry. En cambio, tienden a una menor exposición al sector de transporte por la ciclicalidad de este tipo de negocios.
Precisamente ese sesgo a alejarse de la parte más cíclica del sector de infraestructura cotizada es lo que, en opinión de Perry, explica la consistencia del perfil de retorno-riesgo del Wellington Enduring Assets a largo plazo. “Nuestro foco en compañías con fuentes de ingresos recurrentes establecidos por contrato, flujos de caja muy estables y activos muy diferenciales nos ha ayudado a largo plazo”, reconoce la gestora.
De ahí su convicción en las utilities reguladas en el contexto actual. “Tienen activos cuya demanda está creciendo de manera estructural y encima obtienen un ingreso recurrente regulado, lo que genera un ciclo de fortaleza para poder reinvertir en su propio crecimiento”, argumenta.

