Deutsche Bank apuesta por los mercados emergentes y las tecnológicas para 2021

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Kelsey Knight, Unsplash

La asignación de activos de Deutsche Bank para 2021 p dos apuestas fuertes: la tecnología y los mercados emergentes. La pandemia por el COVID-19 ha acelerado una tendencia que ya venía desde meses anteriores: la digitalización. “Solo así van a poder sobrevivir en un entorno que es mucho más competitivo”, ha dicho Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en España.

Así, no es de extrañar que esta temática de inversión sea “la gran apuesta” para la entidad en 2021. Desde el punto de vista de la inversión, Diego Jiménez-Albarracín, responsable de Renta Variable del Centro de Inversiones de Deutsche Bank en España, sostiene que “debemos dar una respuesta no solo táctica, sino también estratégica por lo que tiene sentido invertir en temas clave que desempeñarán un papel cada vez más importante en el desarrollo global a largo plazo”.

En renta variable ven avances pero muy moderados. Por regiones, donde más positivos están son los mercados emergentes, ya que Estados Unidos ha seguido subiendo y ya está muy cerca de las previsiones que tenían para finales de año. “La base de ese optimismo será que la recuperación económica permita la recuperación de los beneficios empresariales en la mayoría de las empresas. Es pronto para hablar de rotación cíclica, pero en las temáticas de inversión a largo plazo contamos con infraestructuras, construcción, servicios a la construcción… creemos que se van a beneficiar mucho de los planes de estímulo de los Gobiernos”, ha puntualizado Jiménez-Albarracín.

En Europa, la economía se recupera y se mantendrá el apoyo del BCE, pero persisten varios riesgos políticos. Prevén que la capacidad para obtener beneficios de las empresas europeas solo se recupere completamente en 2023.

Por su parte, ven algunas oportunidades en deuda periférica. “España e Italia serán los países más beneficios por el Fondo de Reconstrucción. Esto limita el riesgo de rebajas de rating, pese a la subida de la deuda”, han puntualizado. Apuestan por los bonos emergentes porque, en su opinión, los riesgos de default son muy bajos y no hay problemas de liquidez en estos países. Eso sí, mantienen una preferencia por la deuda corporativa frente a la soberana, por liquidez y menos problemas de default.

En High Yield ven oportunidades selectivas. La alta liquidez de los bancos centrales apoya la búsqueda de rentabilidad de estos activos, sin que de momento se estén teniendo en cuenta los riesgos de posibles quiebras o suspensión de pagos en este segmento. Pero todavía hay razones para ser cautelosos con algunas compañías afectadas por el coronavirus, explican desde la entidad.

Previsiones macro

Según el Annual Outlook 2021 de Deutsche Bank, el PIB de España crecerá el año próximo un 6,5% tras un desplome previsto del 12,5% en 2020. Así, tras el fuerte castigo de 2020, el próximo año la entidad espera que crezca por encima que el conjunto de la Eurozona, cuyo crecimiento económico se situará en el +5,5% en 2021 con una inflación en el entorno del 1%.

Según la entidad, el mundo post- COVID contempla una mayor preocupación por la desigualdad en términos de riqueza y oportunidades, una mejor apreciación del impacto de la tecnología en nuestras necesidades de infraestructuras y un replanteamiento de cómo las utilizamos.

Al sobreendeudamiento y la inflación futura se unen una preocupación por una mayor presión fiscal y política. Estos impactos se incluyen en las 4D que regirán el nuevo escenario: divergencia en el nivel de renta, demografía, digitalización y deuda.

Los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) juegan un papel cada vez más importante en cualquier estrategia de inversión. “En este nuevo mundo, los Estados ganarán protagonismo a través las ayudas al desempleo y la recuperación económica, así como a través de la asistencia sanitaria”, ha advertido Duce. De igual modo, prevén que asistamos a un replanteamiento de las infraestructuras con cambios en el plano de los viajes (turísticos y de negocios), el sector inmobiliario (teletrabajo) y también en la forma en que nos movemos (smart mobility).