Estamos viviendo una época caracterizada por una asignación de capitales cada vez más industrializada. La popularidad de los productos indexados, los fondos cotizados o ETF y, en fechas más recientes, los productos smart beta se ha disparado, ya que los bajos costes de acceso se enfocan como una forma más cómoda y de menor riesgo de alcanzar las rentabilidades medias de las clases de activos generales (acciones, bonos…) o las asignaciones específicas (sectores, factores, sesgos...). A la vista del crecimiento de esta área (se calcula que alrededor de 20 billones de dólares o casi un tercio de la capitalización bursátil mundial se gestiona pasivamente en la actualidad), es importante analizar cómo podría estar afectando este hecho a las rentabilidades del conjunto del mercado y también su posible repercusión sobre las estrategias activas. Es lo que ha hecho Paras Anand, responsable de renta variable europea de Fidelity.
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