Dos cosas que llaman la atención sobre el comportamiento registrado por la deuda corporativa emergente

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Horia Varlan, Flickr, Creative Commons

La tesis de inversión de la deuda corporativa de mercados emergentes no está pasando desapercibida. El interés gira en torno a un amplio abanico de inversores. Por un lado están aquellos que buscan mejorar sus carteras de crédito desarrollado (cross-over). Por otro, inversores en deuda soberana emergente que buscan mejorar su diversificación, calidad crediticia y potencial de alfa. También aseguradoras que buscan optimizar su rentabilidad del capital. Algunas gestoras internacionales tienen un producto de este tipo en el primer puesto de ventas netas este año. Es el caso de Goldman Sachs AM con el GS Emerging Markets Corporate Bond Portfolio, fondo con Sello FundsPeople 2021, con la calificación Blockbuster.

En lo que respecta a la evolución de este mercado el año pasado, a Jasper Sagoo, gestor del producto, le llama la atención dos cosas. La primera es que su retroceso fue más de un 25% más bajo que el de la deuda soberana, con una volatilidad significativamente inferior. La segunda, que la tasa de incumplimiento de los emisores corporativos high yield (que representan aproximadamente un 40% del universo de inversión en renta fija emergente) fue del 3,5%. Este nivel contrasta marcadamente con el del crédito high yield estadounidense, del 7%.

“Durante 2021 hemos visto a la clase de activo seguir aportando un flujo más estable de rentabilidad de inversión. Esto ha sido así sobre todo durante la fase de volatilidad inducida por los tipos de interés estadounidenses durante el primer trimestre. Su menor duración (más de tres años inferior a la de la deuda soberana) redundó positivamente en la rentabilidad total”, explica.

Aunque el periodo estudiado abarca numerosos episodios de volatilidad, es indudablemente corto. Dicho esto, Sagoo cree que los resultados no deberían ser necesariamente una sorpresa. “En los últimos cinco y 10 años, la ratio de Sharpe de la deuda corporativa de mercados emergentes figura entre los mejores de una selección de segmentos de renta fija”, recuerda.

Más datos poco conocidos sobre la clase de activo

Tras las peores fases de la crisis del COVID-19, el deterioro de los fundamentales medido por apalancamiento neto fue inferior al experimentado en 2015. Y debido en parte a una sólida gestión empresarial, se espera que esta medida se recuperará plenamente hasta los niveles previos a la pandemia durante 2021. Esta experiencia contrasta con el crédito de mercados desarrollados. Aquí los segmentos con grado de inversión y high yield sufrieron un debilitamiento más sustancial de los fundamentales. “El apalancamiento neto del crédito estadounidense high yield, en particular, aumentó en una unidad de apalancamiento”, destaca.

Desde una perspectiva de valoración, el gestor considera que existe una tesis de valor relativo convincente frente a otras alternativas de crédito. “Los inversores en deuda corporativa de mercados emergentes ganan más del doble de diferencial por unidad de apalancamiento respecto al que ofrece el crédito high yield estadounidense”, afirma.

Mientras que la deuda soberana de mercados emergentes parece más barata en términos de rango de cotización histórico, el panorama fundamental de las empresas emergentes parece más estable y menos incierto que el de muchos países soberanos de todo el mundo. “La deuda corporativa emergente todavía ofrece una fuente de TIR en un mundo de tipos bajos, y sus valoraciones son aún atractivas respecto al crédito de mercados desarrollados”, concluye.