El equipo de renta variable europea de DWS, liderado por Marcus Poppe y Philipp Schweneke, ha iniciado un giro estratégico en sus carteras. La decisión responde a un entorno cada vez más volátil en Estados Unidos, especialmente tras el llamado Liberation Day, marcado por un giro proteccionista que amenaza el estatus de refugio del país.
“El riesgo de que EE.UU. pierda su estatus de activo refugio es real”, señala Poppe. En su opinión, el entorno actual, caracterizado por la inestabilidad regulatoria, amenazas arancelarias y pérdida de poder blando, está llevando a muchos inversores internacionales a diversificar fuera de EE.UU. “Hemos aumentado exposición a Europa y reducido significativamente la exposición al dólar y a activos ligados al PIB estadounidense”, añade.
Alemania: resiliencia industrial, reformas en curso y margen fiscal
Aunque Alemania ha flirteado con la recesión, los gestores de DWS destacan su capacidad estructural para resistir y adaptarse. Las grandes compañías alemanas, altamente internacionalizadas, han amortiguado el impacto local: “El DAX genera cerca del 80% de sus ingresos fuera de Alemania”, señala Poppe.
Más allá del sector del automóvil, bajo presión por la competencia china y el cambio tecnológico, segmentos como automatización, tecnología médica o software industrial ofrecen oportunidades crecientes. “La industria alemana no ha perdido competitividad estructural, pero sí necesita reformas para estimular la inversión”, afirma Schweneke.
En este sentido, el nuevo gobierno alemán ha presentado un programa orientado a reducir la burocracia, limitar el exceso regulatorio y rebajar gradualmente el impuesto de sociedades. Si bien las medidas no suponen un giro radical, sí apuntan a una mayor voluntad política de reactivar el dinamismo económico.
Otro aspecto relevante es la sólida posición fiscal del país. Alemania, con una deuda pública inferior al 60% del PIB, tiene capacidad para endeudarse y financiar infraestructuras críticas sin comprometer su solvencia. La clave, según los gestores, será que ese gasto se dirija a activos productivos: redes eléctricas, transporte, digitalización y defensa.
En materia energética, aunque los precios siguen siendo elevados en comparación con otros países, el avance de las renovables y la eliminación de barreras a nuevos proyectos están empezando a aliviar el entorno de costes. En 2024, se aprobaron 20 GW de capacidad eólica terrestre, un récord que refleja el cambio de enfoque. “Alemania no será una base energética barata, pero tiene margen para adaptarse y seguir siendo competitiva”, sostiene Poppe.
El factor Trump y su impacto global
El regreso de Donald Trump como figura central en la política estadounidense ha actuado como catalizador. Según DWS, lo más preocupante no son solo las amenazas arancelarias, sino la ruptura de la previsibilidad institucional que caracterizaba a EE.UU.
“Las empresas ya no pueden tomar decisiones de inversión con seguridad. Están a un tuit de que cambien las reglas del juego”, explican los gestores. Esa volatilidad está afectando no solo a la política comercial, sino también al atractivo del dólar como reserva de valor. “Por primera vez, muchos inversores están cuestionando la centralidad del mercado estadounidense en sus carteras”, agrega Schweneke.
En este nuevo entorno, Europa puede posicionarse como un ancla de estabilidad relativa, con instituciones más predecibles y un enfoque más pragmático en política económica y comercial. La reacción europea a esta coyuntura —mayor integración, impulso al gasto en defensa e infraestructuras y posible avance en acuerdos como Mercosur— refuerza esta percepción.
Reposicionamiento de carteras: rotación sin extremos
DWS ha optado por ajustar sus carteras con un enfoque equilibrado, sin caer en posicionamientos extremos. Han incrementado el peso en sectores europeos defensivos, pero también mantienen exposición selectiva a industriales cíclicos con valoraciones atractivas.
Entre los sectores destacados figuran infraestructuras, aseguradoras, bancos, tecnología industrial y defensa. En cambio, compañías con alta sensibilidad al ciclo estadounidense han sido parcialmente reducidas. “Nuestro objetivo es minimizar la exposición al riesgo específico de EE.UU., pero sin renunciar a buenas ideas de inversión”, explican.
Además, han incrementado los niveles de liquidez en algunas estrategias y reducido el apalancamiento en fondos sobreexpuestos. “Actuar con humildad es esencial en este entorno. El mercado puede girar con rapidez”, subraya Schweneke.
Respecto a la pregunta de FundsPeople acerca de los flujos a sus fondos de inversión responden que de momento no se ha observado una fuerte entrada, pero son conscientes de que los inversores utilizan ETF para hacer movimientos tácticos. Sin embargo, comentan que muchos inversores en este roadshow por Europa, Latinoamérica y Asia se muestran con deseo de "esta vez si" aumentar peso a Europa en sus carteras.
Perspectivas: más allá de los beneficios a corto plazo
DWS no anticipa un gran año de crecimiento en beneficios, pero considera que los riesgos ya están parcialmente descontados en precios. Además, cree que parte de las advertencias de resultados pueden revertirse si mejora el entorno macro.
A medio plazo, observan un mayor interés estructural en Europa por parte de inversores institucionales globales. La recuperación de flujos hacia activos europeos —visible ya en el segmento de ETF— podría consolidarse si persiste la incertidumbre en EE.UU.
“La rotación que estamos viendo no es solo táctica. Existe una creciente voluntad de reducir la sobreexposición global a EE.UU. y Europa es uno de los destinos más naturales”, concluyen.


