EFAMA: los nuevos KID de los PRIIP incluyen datos sesgados y engañosos para los inversores

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jacinta lluch valero, flickr, Creative Commons

Con la retrospectiva que ofrecen los seis meses que han pasado desde la entrada en vigor del Reglamento de la Unión Europea sobre el documento de datos fundamentales (KID, por sus siglas en ingles) relativo a los PRIIIP (productos de inversión empaquetados para minoristas y productos de inversión basados en seguros), EFAMA (Asociación Europea de Fondos de Inversión y Gestión de Activos, por sus siglas en inglés) publica ahora un estudio que recoge sus principales conclusiones sobre los fallos de la nueva norma, que consiste básicamente en adaptar las normas existentes para productos UCITS a los PRIIP.

En esencia, el punto de vista de EFAMA es que una normativa que en principio ha sido pensada para mejorar la transparencia y la comprensión de estos productos por parte de los inversores minoristas ha provocado todo lo contrario por defectos en la metodología, al incluir cifras, particularmente las relacionadas con la rentabilidad y los costes, “que en el mejor de los casos confunden a los inversores y, en el peor, los engaña”.

Daños colaterales de la nueva metodología

“La metodología de cálculo de los costes de transacción y las nuevas normas en torno a escenarios de rentabilidad futura tienen defectos fundamentales. En cambio, plantean drásticamente desafíos en la habilidad del KID de los PRIIP para ayudar a los inversores a tomar buenas decisiones de inversión, dado que tanto la proposición de valor (la rentabilidad proyectada del fondo) como la proposición de costes están seriamente sesgadas”, denuncian desde EFAMA.

El origen de toda la crítica, para la Asociación, está en que los cálculos de costes se están basando “en metodologías en parte inapropiadas, que están dando como resultado información engañosa para los inversores”. La cuestión es que la nueva metodología “lleva sistemáticamente a la inclusión de movimientos de mercado (como las correcciones) en el cálculo de los costes de transacción, lo que es fundamentalmente erróneo”. El resultado de incluir esta clase de movimientos sobre los costes de transacción es que el cálculo final reflejado en el KID refleja que “los costes de transacción son constantemente sobreestimados o subestimados, a veces incluso llevan a que se presente a los inversores cifras sobre costes de transacción negativos”. Como resultado de esta práctica, desde la Asociación denuncian que la nueva metodología reflejada en el KID de los PRIIP “obliga a los productores a realizar denuncias sobre los productos que entorpencen su comprensión a los inversores”.  

El segundo gran cambio que introduce la nueva normativa es la eliminación en el KID de los datos sobre la rentabilidad pasada de los productos y de sus índices de referencia. En EFAMA consideran que esta decisión pone a los inversores en desventaja, por tratarse bajo su punto de vista de “un importante elemento de información”. El argumento que emplean es que, si bien no se debería tomar la rentabilidad pasada como un predictor 100% del comportamiento futuro del fondo, sí permite a los inversores comprobar “si un producto de inversión ha cumplido previamente sus objetivos y generado valor para los inversores”. Además, consideran que los datos sobre rentabilidad en el largo plazo (el KIID UCITS incluye como mínimo a diez años) también puede ayudar a los inversores al reflejar “la volatilidad de los retornos, algo que ahora falta en el contexto de escenarios”.  

De hecho, desde EFAMA critican que, al haber eliminado la información sobre rentabilidad pasada, se está privando al inversor del contexto suficiente como para poder interpretar correctamente las proyecciones sobre escenarios futuros de rentabilidad y tomar una decisión informada en consecuencia. “El marco de rentabilidad futura por escenarios tiene defectos fundamentales, porque asume que el mercado operará  efectivamente en una única dirección de manera indefinida”, afirma el estudio conducido por la Asociación.

A lo que se refieren concretamente es a que “los datos disponibles reflejan que los escenarios de rentabilidad se basarán el retornos de los últimos años, que han sido muy positivos”, es decir, que los datos aportados pueden crear en los inversores la percepción de que unos escenarios futuros de rentabilidad “excesivamente optimistas”, ya que pueden asumir que el producto de inversión podría generar hasta rentabilidades de doble dígito según qué activo durante el horizonte de inversión recomendado, “sin efectuar distinciones sobre si el periodo es a uno, a cinco o a cuarenta años”.

El último daño colateral es que, al proporcionar datos que pueden llevar a error, “será imposible realizar comparativas significativas entre productos de inversión similares”, continúan desde la Asociación. Esto se debe a que ahora el cálculo que se hace de los costes es la media durante el horizonte de inversión recomendado para el producto, por lo que “no sera posible comparar los costes entre productos con distintos horizontes”. Finalmente, alertan de que la nueva metodología también conlleva el riesgo de crear “un comportamiento pro cíclico, al responder los inversores a las señales basadas en el estado del ciclo de mercado durante el que se produce el material publicado”.

Además de exponer el peligro de que los inversores minoristas tomen decisiones erróneas sobre su futuro financiero, desde EFAMA resaltan que esta nueva metodología también contradice al propio principio regulador de los PRIIP, que se basa en el triple objetivo de ofrecer a los inversores “información justa, clara y no engañosa”. Por estos motivos, el director general de EFAMA, Peter De Proft, ha reclamado con carácter de urgencia a la ESA y la Comisión Europea “que pleneen una revisión inmediata que tenga como objetivo la Regulación Delegada de los PRIIP, que vaya más allá de cualquier revisión planeada y formal de las normas”.