El 51% de los asesores ve al cliente interesado por el inmobiliario, los depósitos y las cuentas remuneradas

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La inflación sostenida durante muchos meses está provocando algunos cambios en el diseño de las carteras de inversión. Más de la mitad de los asesores (51%) ve a los clientes apostando por una vuelta a la inversión en inmobiliario, así como a los depósitos y cuentas remuneradas; mientras que el 27% cree que, en el escenario actual, hay una mayor preponderancia por los productos de renta fija, tras un tiempo ofreciendo unas rentabilidades casi inexistentes, mientras que el 13% cree que están apostando hacia la construcción de carteras donde la renta variable tenga más peso.

Esta es una de las principales conclusiones de la radiografía de asesoramiento financiero que ha elaborado EFPA España, donde han participado cerca de 500 profesionales. En ella han ofrecido su visión sobre cómo está cambiando el perfil inversor de sus clientes en el escenario actual, cuál es su grado de conocimiento e interés sobre los productos financieros y las alternativas con las que cuentan para diseñar sus estrategias de ahorro e inversión.

De igual modo, casi dos tercios de los asesores financieros (64%) creen que los clientes han adoptado un perfil más conservador en los dos últimos años, invirtiendo en productos de bajo riesgo, por su preocupación por preservar el capital. Frente a ello, un 15% que considera que, de forma general, los clientes se decantan por inversiones más arriesgadas, para tratar de lograr rentabilidades que compensen la inflación y evitar así una pérdida real de su poder adquisitivo.

Tabla 1. ¿Qué cambios está provocando la elevada inflación en las carteras de inversión de los clientes particulares?

Dos tercios de los profesionales del asesoramiento tienen claro que, actualmente, el cliente está priorizando la seguridad para preservar el capital, aunque casi tres de cada diez (29%) apuestan por la obtención de una rentabilidad sostenida en el largo plazo.

Por otra parte, casi siete de cada diez asesores financieros (67%) apuntan a la situación de los mercados y el impacto de sus inversiones como la principal preocupación de sus clientes; frente al 29% que piensa en la inflación y un insignificante 2% que apunta al empleo y otro 2% a la necesidad de ahorrar para la jubilación. No obstante, el 56% de los profesionales ha detectado un incremento en el interés por ahorrar para la jubilación, por parte de los clientes particulares, pero solo el 18% además piensa que, de forma generalizada, ese interés ya se traduce en toma de decisiones para complementar la pensión pública.

Mejora de la educación financiera

Según se desprende del estudio, el 84% de los profesionales del asesoramiento y la planificación en España sí cree que en los dos últimos años se ha producido una mejora en el nivel de educación financiera. Aunque dos tercios siguen creyendo que el nivel está todavía por debajo, con respecto a otros países de nuestro entorno. La situación actual de crisis, por las tensiones geopolíticas, la subida de precios y la amenaza de una recesión a nivel global provoca que el cliente se interese más por conocer las consecuencias macroeconómicas y cómo puede afectar a sus inversiones, según afirma el 49% de los profesionales, mientras que el 36% cree que puede propiciar un mayor interés por el asesoramiento financiero, aunque el nivel de educación financiera se mantenga en niveles similares.

Para los asesores, el grado de interés de los ahorradores españoles por el asesoramiento financiero se sitúan en un 3,11 sobre 5, con un 80% de profesionales que otorga una nota de 3 ó superior sobre 5. La gran mayoría de los profesionales (86%) considera que, en los dos últimos años, ha aumentado el interés de los españoles por recibir asesoramiento, pero es cierto que todavía un 54% cree que los clientes siguen pensando que se trata de un servicio reservado en exclusiva para grandes patrimonios.

Retos de futuro para el asesoramiento

¿Cuál es el principal reto que se marcan los asesores para el futuro? Según la encuesta de EFPA, éstos buscan en primer lugar lograr que los clientes perciban el valor añadido que ofrece el asesoramiento; seguido de afrontar la dificultad de diseñar estrategias de inversión que compensen la pérdida de poder adquisitivo por la inflación; y, como tercera opción, la formación continua sobre productos y mercados.

Tabla 2. ¿Cuál es el principal reto para los asesores financieros en los próximos años?

Además, una mayoría de profesionales (73%) considera que el cliente confía ahora más nunca en su asesor financiero. La mitad cree que se deja aconsejar y se interesa más por conocer el funcionamiento de los productos financieros y un 23% cree que hubo un notable cambio tras la crisis, en cuanto a la confianza en los profesionales, pero todavía existe un 27% de asesores que sigue pensando que los clientes se dejan guiar más por lo que les cuentan amigos y familiares o la información que reciben en medios de comunicación y RR.SS., a la hora de tomar decisiones de inversión.