MiFID II no solo ha supuesto un cambio importante para las entidades. El agente financiero, una figura que en los últimos años ha ganado peso en las estrategias comerciales de las bancas privadas, afronta este nuevo entorno con una mezcla de optimismo, por las oportunidades que abre la directiva europea, e incertidumbre, por las cuestiones que aún quedan por resolver y que pueden incidir directamente en su actividad.
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