El BCE decepcionó hoy profundamente. No sólo no tomó una decisión concreta e inmediata para comprar bonos de los países con mayores problemas de financiación, como España, sino que dejó claro que quien quiera su ayuda primero tendrá que pedir un rescate al fondo europeo. El apoyo de la institución llegaría después de reclamar la intervención y se materializaría en forma de adquisiciones significativas de deuda a corto plazo en el mercado secundario, explicó el presidente, Mario Draghi, quien emplazó a los mercados a esperar varias semanas para conocer los detalles.
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