El oro está poniendo a prueba una de las ideas más extendidas entre los inversores: que el metal precioso protege cuando aumenta la incertidumbre. Las recientes y continuadas tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en IA han coincidido con una acusada corrección de su cotización. Este martes, el precio cayó un 0,5% y perforó el nivel psicológico de los 4.000 dólares por onza, mientras que la plata retrocedió cerca de un 2%, hasta los 53 dólares. Entre los factores que presionan a los metales preciosos destacan las expectativas de que la Fed mantenga los tipos de interés más altos durante más tiempo ante el riesgo de una inflación persistente.
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