“El año pasado fue excepcional para la deuda de mercados emergentes, pues la desaceleración económica en el mundo desarrollado y la relajación de política monetaria en Estados Unidos, Japón y la eurozona arrojaron una luz favorable sobre las perspectivas y situación crediticia de las economías emergentes, realzando el atractivo de su deuda. Esa combinación de crecimiento, seguridad y rentabilidad justifica la inversión en esta clase de activos, pero el rally indiscriminado ya no parece sostenible”, asegura Mary-Thérèse Barton, gestora senior de deuda emergente de Pictet Asset Management.
Este es un artículo exclusivo para los usuarios registrados de FundsPeople. Si ya estás registrado, accede desde el botón Login. Si aún no tienes cuenta, te invitamos a registrarte y disfrutar de todo el universo que ofrece FundsPeople.
