La solvencia del Estado español empieza a ponerse en duda y, por ello, hoy era fundamental que el Tesoro consiguiera demanda suficiente para su subasta de bonos a tres y cuatro años. El objetivo se ha logrado, ya que las peticiones han triplicado a la oferta, pero el precio pagado para hacer la colocación ha sido muy elevado. En total, se han adjudicado 2.500 millones de euros, el máximo que se pretendía, a un precio de entre el 5,13% de los bonos a cuatro años y el 4,421% de los títulos a tres años con vencimiento en enero de 2015, en ambos casos un 50% inferior a la subasta anterior. Además, los bonos a tres años con vida hasta julio de 2015 se han adjudicado al 4,917%, un 21% más caros.
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