Frank Thormann, gestor del Schroder ISF US Large Cap, explica cómo su equipo logra encontrar oportunidades que a menudo pasan inadvertidas para la mayoría. Su enfoque combina una visión de largo plazo con una atención constante a la innovación, los flujos de caja y las tendencias estructurales que redefinen la economía global.
“El objetivo es identificar empresas que el consenso del mercado está subestimando en cuanto a su potencial de beneficios futuros”, afirma. El concepto clave es lo que denomina la brecha de crecimiento, es decir, el margen entre las expectativas del mercado y el crecimiento que realmente puede alcanzarse. “Este factor es fundamental en nuestro proceso de inversión. Determina no solo cómo valoramos las compañías, sino también el nivel de convicción que tenemos en cada una”, añade.
¿Qué hace que una firma merezca un lugar en la cartera? “El factor clave”, insiste Thormann, “es una brecha de crecimiento positiva”. Las empresas que despiertan su interés suelen beneficiarse de grandes tendencias estructurales, como la inteligencia artificial, la digitalización, la conectividad o la transición energética. Además, deben combinar barreras de entrada elevadas, productos de calidad y capacidad para trasladar costes a los clientes.
No basta con seguir esas tendencias. Por eso, la disciplina resulta esencial. El análisis exige evaluar con rigor los planes de inversión. Es, para él, la mejor manera de garantizar que cada dólar colocado genera valor real. En ese sentido, subraya la relevancia del sector tecnológico, en el que el gasto en innovación es elevado y los retornos pueden tardar en materializarse.
“La forma en que el equipo directivo utiliza el capital puede ser el principal motivo para invertir, pero también para vender o evitar una empresa”
Entre las dinámicas que más le interesan destaca la tendencia positiva de los flujos de caja libre. “La oportunidad para nosotros reside en que el mercado suele tardar en anticipar el punto de inflexión y, además, subestima su magnitud y duración”, explica. “Cuando finalmente reacciona, empieza a reconocer los sólidos fundamentales, lo que impulsa revisiones al alza en las estimaciones de beneficios. Ese proceso está en el centro de nuestra filosofía de inversión”.
Más IA, más productividad
A pesar del dominio de las grandes tecnológicas en el mercado estadounidense, el fondo mantiene una gestión activa que busca equilibrar riesgo y oportunidad. “Teniendo en cuenta la fuerte concentración del mercado, estamos dispuestos a reducir ligeramente la exposición en algunas de las acciones más relevantes del índice de referencia, sobre las cuales tenemos una visión menos constructiva”, indica. El objetivo es proteger la cartera sin renunciar a las tendencias de crecimiento, en especial la transformación digital y la inteligencia artificial.
De cara a los próximos meses, Thormann se muestra prudente pero optimista. “El dólar podría seguir debilitándose ante déficits persistentes o políticas comerciales excesivamente proteccionistas”, advierte. Aun así, mantiene la confianza. “EE.UU. sigue siendo un mercado atractivo, con márgenes elevados y una fuerte capacidad de innovación en semiconductores, digitalización y biotecnología”. En su opinión, la inteligencia artificial generativa será una de las grandes fuerzas de cambio. “Tiene el potencial de transformar el funcionamiento de la sociedad y la productividad empresarial”, sostiene.
Thormann, que está al frente del fondo desde 2027, subraya que la cartera refleja tanto el análisis del equipo como sus convicciones personales. “Analizamos todas las compañías de forma conjunta, pero al final soy yo quien decide si una empresa entra o no en el porfolio. Esa es la esencia de la gestión activa. Combina debate, rigor y visión de largo plazo para encontrar oportunidades que el mercado apenas percibe”.
Convicciones que resisten al ruido del mercado
Salud: La innovación como fuerza vital
“La innovación en el ámbito de la salud sigue siendo un área extremadamente atractiva, sostenida por tendencias estructurales a largo plazo”, comenta el gestor.
Aunque la rentabilidad a corto plazo se ve afectada por la incertidumbre política, Thormann identifica oportunidades en empresas con carteras sólidas y valoraciones atractivas, y cita a Eli Lilly como ejemplo de innovación disruptiva.
Streaming: El fin de la guerra, el inicio de la rentabilidad
El sector ha entrado en una nueva fase. La guerra por los suscriptores ha terminado. La etapa de gasto desmedido en contenidos y precios agresivos ha dado paso a una lógica de disciplina y monetización. Thormann mantiene su apuesta por Netflix, una compañía que combina fidelización creciente, poder de fijación de precios y márgenes en expansión.
Fórmula 1: Aceleración americana
FPE190.indbLa Fórmula 1 sigue siendo una convicción a medio plazo. “El crecimiento de la audiencia en EE.UU. ha sido notable en casi todas las carreras”, apunta el gestor.
La expansión en el mercado norteamericano está transformando esta competición en un negocio global que avanza a toda velocidad.

