Ni las elecciones italianas, ni la crisis presupuestaria en Estados Unidos, ni el shock de los bacnos chipriotas, nada parece poder frenar con fuerza el apetito por el riesgo de los inversores, y aunque haya rebotes episódicos de la volatilidad, enseguida se corrigen. La razón, según Suzanne Mazelier, gestora de crédito de Amundi, hay que buscarla en las políticas extraordinariamente acomodaticias de los bancos centrales. En su opinión, la Fed y el Banco de Japón despliegan políticas más evidentes, pero el BCE también ha sido y es muy activo.
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