La inflación y un nuevo taper tantrum saltan como principales riesgos para los gestores

Florian Klauer, Unsplash.

En el aniversario de su estallido como pandemia, el COVID-19 deja de ser el gran riesgo de cola para los mercados. Según el Fund Manager Survey de BofA de marzo, la inflación y un nuevo taper tantrum ha desbancado como principal riesgo actual. Vuelve por primera vez desde febrero de 2020 como la gran preocupación del mercado.

Pero esto es una consecuencia de que el sentimiento inversor es inequívocamente alcista. Uno de cada dos gestores encuestados afirma que la recuperación económica tendrá forma de V. Mes a mes desde mayo esa convicción por un claro rebote ha ido creciendo. Tan solo un 10% lo veía en mayo de 2020. Y es que un número récord de inversores espera una economía más fuerte. El 91% así lo vaticina. Es la mejor previsión económica de los últimos 25 años.

Más señales alcistas. Las previsiones con la mejora de los beneficios empresariales también es histórica. El 89% espera que los beneficios globales crecerán en los próximos 12 meses. Un consenso más claro aún que en febrero de 2002 o diciembre de 2009. Los dos picos optimistas del pasado.

Y esto está influyendo en el posicionamiento de las carteras. Los gestores están capitulando y virando hacia los cíclicos. Y es una rotación completa. Mira cómo han cambiado las carteras en tan solo 12 meses. Ahora hay una gran sobreponderación (en comparación con el histórico) por los sectores cíclicos. Destaca ese giro hacia las materias primas, los industriales, la banca y el consumo discrecional. Se apuesta por los activos de riesgo como la renta variable y los mercados emergentes. En contraste, hace un año, el fuerte movimiento se producía hacia liquidez y bonos y sectores como el de salud, consumo básico o tecnología.

Curiosamente, el optimismo se interpreta como justificado. La mayoría afirma que estamos en un mercado alcista tardío. Solo el 15% diría que estamos en una burbuja. Ni siquiera los hedge funds, quienes siguen subiendo su exposición neta a renta variable. Ya está en su pico más alto desde junio de 2020.  

Momento crítico en las carteras de bonos

Precisamente es esa recuperación en V en la economía y las empresas la que invita a pensar que veremos una subida de tipos de interés. Y una subida más pronto que tarde. La mayoría calcula que la Fed subirá tipos en febrero de 2023. Otra parte importante lo adelanta a la segunda mitad de 2022.Uno de cada dos gestores espera unos tipos a corto plazo más altos. Es lo que está produciendo la caída en el empinamiento de la curva.

Todo se debe a que hay un claro consenso de que habrá más inflación. El 93% de los inversores ve mayores precios en los siguientes 12 meses. De nuevo, un máximo histórico en las expectativas. Y por primera vez en cinco años el consenso es ver más crecimiento y más inflación. La tendencia hasta ahora había sido de crecimiento, pero sin subida de precios.

Y eso lleva al mercado de bonos a un momento crítico. Con los rendimientos de la deuda en niveles tan bajos, cualquier movimiento brusco puede desatar la corrección. Nadie cree que el Tesoro americano a 10 años al 1,75% tenga un impacto negativo. Pero si sube apenas 25 puntos básicos más… El 43% de los gestores cree que bastaría ver al Tesoro americano al 2% para que se desate una corrección del 10% en las bolsas. Pero como comentamos, estamos en una banda crítica. Un 2% empezaría una corrección. Pero si subiese ya al 2,5%, sería una oportunidad de compra para los bonos.