Gestionar patrimonio en tiempos de evolución: la formación como ventaja estratégica

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La gestión patrimonial vive un momento de transformación profunda. La mayor transferencia de riqueza de la historia (cerca de 83 billones de dólares que cambiarán de manos en las próximas dos décadas en las economías desarrolladas, de los que España aportará en torno a 1,23 billones de euros en transferencias intergeneracionales), el aumento de la complejidad de los mercados, la irrupción de nuevas tecnologías, la creciente relevancia de los activos privados y la necesidad de reforzar la gobernanza familiar están cambiando la forma en la que emprendedores, empresarios y nuevas generaciones se preparan para tomar decisiones.

En este contexto, la formación se ha convertido en una pieza cada vez más estratégica. Ya no se trata únicamente de adquirir conocimientos financieros, sino de desarrollar una visión más amplia sobre el papel del patrimonio, la empresa familiar, la sucesión, la inversión y el liderazgo en entornos marcados por la incertidumbre. Así lo confirma el último Global Next Generation Report de UBS, elaborado con más de 170 herederos, líderes y empresarios: el 41% de las nuevas generaciones asocia la sucesión principalmente a asumir responsabilidades y capacidad de decisión, y cuatro de cada diez ya invierten en estrategias vinculadas a sostenibilidad, criterios ESG o impacto social.

Con este objetivo, UBS ha impulsado junto a Esade el UBS Educational Programme, powered by Esade, un programa pionero dirigido a emprendedores, empresarios, inversores con conocimientos financieros básicos y próximas generaciones. La iniciativa, puesta en marcha en febrero en los campus de Madrid y Barcelona de la escuela y que ha finalizado en junio, ha combinado sesiones formativas, ponencias, mesas redondas y espacios de networking con expertos de primer nivel.

Entre los objetivos del programa está dar respuesta a una realidad cada vez más visible: la gestión patrimonial exige hoy una preparación más transversal, tanto para quienes ya toman decisiones como para quienes asumirán mayores responsabilidades en el futuro.

En el caso de las próximas generaciones, este reto resulta especialmente relevante: no solo heredarán activos, sino también responsabilidades vinculadas a la empresa familiar, la gobernanza, el propósito y la adaptación del patrimonio a nuevas realidades económicas, sociales y tecnológicas.

“El gran reto para muchas familias no es únicamente preservar el patrimonio, sino preparar a quienes deberán gestionarlo en el futuro. Esa preparación exige conocimientos financieros, por supuesto, pero también capacidades relacionadas con la toma de decisiones, la comunicación intergeneracional, la gobernanza familiar y la visión de largo plazo”, señala Pablo Carrasco, director general de UBS Wealth Management en España.

Una formación adaptada a los nuevos retos patrimoniales

Esa transformación también exige nuevas competencias. El programa desarrollado por UBS y Esade ha abordado algunas de las materias que hoy resultan clave para quienes gestionan o deberán gestionar patrimonio, así como para quienes lideran proyectos empresariales en un entorno cada vez más complejo: geopolítica, inteligencia artificial, gestión de carteras, private equity, venture capital, startups, empresa familiar, family offices, propósito, cultura organizativa y gestión del cambio.

La selección de contenidos responde a un entorno en el que las decisiones patrimoniales ya no pueden analizarse de forma aislada. La geopolítica condiciona los mercados y las estrategias empresariales; la inteligencia artificial plantea nuevas oportunidades y riesgos; los activos privados ganan peso en la construcción de carteras; y la empresa familiar necesita modelos de gobernanza capaces de integrar a distintas generaciones y preservar la continuidad del proyecto empresarial.

Este aprendizaje permite actualizar conocimientos, contrastar criterios y ampliar la mirada sobre un entorno de inversión cada vez más sofisticado. En el caso de las próximas generaciones, les ayuda a construir una relación más consciente con el patrimonio: entender cómo se ha creado, qué valores representa, qué impacto puede tener y cómo puede adaptarse al futuro.

Por eso, uno de los elementos diferenciales del programa ha sido su enfoque práctico y relacional. Más allá de las sesiones académicas, la iniciativa ha incorporado espacios de intercambio con profesionales, expertos y otros participantes, generando un entorno de aprendizaje entre perfiles con retos e inquietudes comunes. Este aspecto adquiere mayor peso en un momento en el que la confianza financiera se construye no solo a través del asesoramiento tradicional, sino también mediante comunidades, redes y experiencias compartidas.

“Estamos viendo que la confianza no se hereda automáticamente junto al patrimonio. Se construye con tiempo, cercanía y relevancia. Por eso es importante crear espacios donde empresarios, emprendedores y próximas generaciones puedan formarse, preguntar, contrastar ideas y desarrollar criterio propio en torno a decisiones patrimoniales cada vez más complejas”, añade Carrasco.

La formación en este ámbito también contribuye a ordenar procesos que, en muchas familias, tienen una dimensión emocional significativa. La sucesión patrimonial no es solo una cuestión técnica, fiscal o financiera. Implica expectativas, conversaciones familiares, roles, valores y, en ocasiones, tensiones que pueden evitarse o reducirse cuando existe una preparación gradual.

En este sentido, este tipo de programas ayudan a normalizar el diálogo sobre patrimonio y a introducir de forma progresiva cuestiones que serán determinantes en el futuro: quién toma decisiones, cómo se gobierna el patrimonio familiar, qué papel jugará cada generación, cómo se integra el propósito en la estrategia inversora o cómo se equilibra la preservación del legado con la necesidad de innovación.

“Gestionar patrimonio hoy exige mucho más que entender los mercados o dominar herramientas financieras. Requiere desarrollar capacidad de análisis, pensamiento estratégico y criterio para tomar decisiones en contextos cada vez más complejos e inciertos.

Además, cuando hablamos de empresa familiar y próximas generaciones, entran en juego dimensiones como el liderazgo, la gobernanza, la gestión del cambio o la construcción de propósito compartido. Programas como éste responden precisamente a esa necesidad de formar perfiles capaces de integrar visión empresarial, conocimiento financiero y adaptación a largo plazo”, señala Carles Torrecilla, profesor de Marketing de Esade.

El cierre del curso en junio ha marcado el final de una edición que refleja una demanda creciente: la de una formación especializada, práctica y adaptada a las necesidades reales de quienes deben gestionar patrimonio y tomar decisiones en un contexto más sofisticado.

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