Brecha de género en la jubilación: definición e impacto del COVID

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Tim Mossholder (Unsplash)

El debate de la brecha de género se agudiza en la última etapa del ciclo de la vida de la mujer: la jubilación. Según el último informe de Pensions at a Glance de 2019 elaborado por la OCDE, la brecha de género en la jubilación es muy superior a la brecha de género de los salarios. En concreto, el estudio Global Retirement Index que elabora la gestora Natixis destaca que mientras que la brecha salarial de género en España es del 12%, la de jubilación asciende al 32%, casi el triple. Y a pesar de este dato, o quizá debido a este dato, las mujeres son menos proclives a ahorrar para la jubilación. Según la VI encuesta del Instituto BBVA pensiones, solo el 38% de las mujeres de entre 50 a 64 años lo hace, frente al 52% de los hombres.

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Mercedes Ayuso, catedrática en la universidad de Barcelona, matiza que la discriminación en las pensiones no viene por el lado de la edad de jubilación. Sin embargo, lo que provoca la brecha en las pensiones es lo diferente que es la vida laboral entre hombres y mujeres. Aunque está en línea con los datos de la encuesta de Nataxis, el instituto Santalucía incrementa el porcentaje de brecha de genero en las pensiones hasta el 37%. Incluso llega a apuntar que la diferencia en algunas comunidades puede alcanzar el 50%.

Los motivos de esta disparidad se encuentran en la diferencia salarial, la maternidad o el cuidado de personas dependientes. Es aquí que la conciliación familiar y laboral cobra un gran sentido.

La importancia de una buena conciliación

Las claves para reducir esa brecha, que es cierto que se ha estrechado en los últimos años gracias a los avances en igualdad de salarios que se han realizado y con cada vez más mujeres incorporadas al ámbito laboral, pasan por conseguir una igualdad de salarios que repercute en mayores cotizaciones a la Seguridad Social, pero también por una igualdad en términos de conciliación.

Pero la crisis del COVID-19 ha impactado negativamente en ambas.  Por ejemplo según los datos de la ONU, el 40 % de todas las mujeres empleadas (510 millones de mujeres en todo el mundo) trabajan en los sectores más afectados, frente al 36,6 % de los hombres empleados-, lo que también las expone a registrar una mayor tasa de paro como consecuencia de la COVID.

De hecho, según la última encuesta de EPA del cuarto trimestre de 2020 la tasa de paro femenina se sitúa en el 18,33 %, muy por encima de la masculina que se queda en el 14,17%. Además, según un informe del IVIE ellas destinan 13 horas semanales más que ellos al trabajo no remunerado, que no cotiza a la Seguridad Social.

La formación: la base de todo

Erradicar la brecha de género tiene que ser una labor que comience desde el principio. La educación. Mercedes Valcárcel, directora general en fundación generation spain, apunta a la existencia de sesgos culturales que marcan la elección de la educación en base al género. ¿Si eres mujer tienes habilidades sociales y si eres hombre tus habilidades son más técnicas? Pues por lo que se observa en los datos sí existen diferencias en este sentido. Mucho tiene que ver las competencias analíticas. Según se desprende del informe Mujeres y Economía, se observa un menor desempeño de las mujeres en estas competencias, lo que provoca una autoselección de estas trabajadoras en áreas de estudio y empleos en sectores con menor potencial de crecimiento.

Los datos lo corroboran. Mientras las matriculaciones de mujeres en carreras relacionadas con Ingeniería, industria y construcción representan el 28,5%, en informática no llega al 13%, en las disciplinas que hay mayor feminización es en educación casi un 78% o salud y servicios sociales que supera el 71%, según los últimos datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional.

El informe urge a «conocer hasta qué punto los estereotipos sociales, el sistema educativo o incluso un posible comportamiento diferenciado de los padres/ madres frente a los hijos/hijas conlleva estas diferencias de género en competencias matemáticas». Ya que «tratar de erradicarlas es urgente, pues el futuro del mercado laboral pasa por la adquisición de competencias analíticas para entender y explotar adecuadamente la enorme cantidad de información que el avance tecnológico está generando», apunta.

Independencia financiera

Con estos datos, no es de extrañar que  muchas mujeres en España tengan miedo de que empeore su independencia financiera. En concreto, según el estudio internacional del Grupo AXA On the frontline: the global economic impact of Covid-19 on women, el 32% de las mujeres españolas cree que empeorará su independencia financiera, el doble que las alemanas. Esta preocupación se sitúa en segunda posición en la reciente encuesta publicada por EFPA. Por detrás de la educación de sus hijos.