Brecha de género en la jubilación: definición e impacto del COVID

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Tim Mossholder (Unsplash)

Queda apenas un mes para que finalice el año 2020, el año de la pandemia y también el último año en el que se podrán deducir 8.000 euros como aportaciones en planes de pensiones ya que en caso de que se aprueben los presupuestos, esa cifra máxima se reducirá hasta niveles del 2.000 euros. Una decisión que si bien afectará a pocos partícipes (apenas un 0,10% del total llega a aportar esos 8.000 euros al año) sí puede tener su incidencia en el conjunto de las aportaciones en España.

En este contexto, las entidades financieras han optado por echar el resto a la hora de poner en sus escaparates sus ofertas para premiar los traspasos a sus planes de pensiones pero habrá que ver si esas gangas. Y la sensación de que éste es el último año para aportar 8.000 euros, tienen el peso suficiente como para provocar que los españoles, cuya tasa de ahorro está en máximos históricos por el COVID-19, optan por destinar una parte este año al ahorro de largo plazo. Sobre todo las españolas, que paradójicamente son las que más deberían platearse ahorrar en pensiones este año para seguir reduciendo esa brecha de género en la jubilación a la que se enfrentan.

De hecho, según el último informe de Pensions at a Glance de 2019 elaborado por la OCDE, la brecha de género en la jubilación es muy superior a la brecha de género de los salarios. En concreto, el estudio Global Retirement Index que elabora la gestora Natixis destaca que mientras que la brecha salarial de género en España es del 12%, la de jubilación asciende al 32%, casi el triple. Y a pesar de este dato, o quizá debido a este dato, las mujeres son menos proclives a ahorrar para la jubilación. Según la VI encuesta del Instituto BBVA pensiones, solo el 38% de las mujeres de entre 50 a 64 años o hace, frente al 52% de los hombres.

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La importancia de una buena conciliación

Las claves para reducir esa brecha, que es cierto que se ha estrechado en los últimos años gracias a los avances en igualdad de salarios que se han realizado y con cada vez más mujeres incorporadas al ámbito laboral, pasan por conseguir una igualdad de salarios que repercute en mayores cotizaciones a la Seguridad Social, pero también por una igualdad en términos de conciliación.

Pero la crisis del COVID-19 ha impactado negativamente en ambas.  Por ejemplo según los datos de la ONU, el 40 % de todas las mujeres empleadas (510 millones de mujeres en todo el mundo) trabajan en los sectores más afectados, frente al 36,6 % de los hombres empleados-, lo que también las expone a registrar una mayor tasa de paro como consecuencia de la COVID.

De hecho, según la última encuesta de EPA del tercer trimestre la tasa de paro femenina sube 1,67 puntos y se sitúa en el 18,39 %, muy por encima de la masculina que avanza 26 centésimas y se queda en el 14,39%. Además, según un informe del IVIE ellas destinan 13 horas semanales más que ellos al trabajo no remunerado, que no cotiza a la Seguridad Social.

Con estos datos, no es de extrañar que  muchas mujeres en España tengan miedo de que empeore su independencia financiera. En concreto, según el estudio internacional del Grupo AXA On the frontline: the global economic impact of Covid-19 on women, el 32% de las mujeres españolas cree que empeorará su independencia financiera, el doble que las alemanas.