Interés compuesto: ¿Por qué hay que tenerlo en cuenta en las decisiones de inversión?

Dinero
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Supongamos que te ofrecen 2.000 euros hoy, pero si esperas un año te ofrecen con total seguridad 3.000 euros. ¿Qué elegirías? Estamos hablando de un 50% de rendimiento en un año. Sorprendería, pero una parte importante de los individuos, casi un 40% prefieren el dinero hoy que cualquier cantidad mayor en el futuro. El interés compuesto juega un papel importante a la hora de responder esta pregunta.

Es uno de los datos que extrae el documento de trabajo realizado por la CNMV que analiza y explota la información proveniente de la Encuesta de Competencias Financieras. Tal como se observa en el gráfico, solo un 20% aproximadamente se puede considerar paciente o ahorrador prefiriendo esperar un año si obtiene un rendimiento de al menos un 5%.

Una de las conclusiones a las que llegaron en el estudio es que hay conceptos básicos del ahorro que se escapan a la mayoría de la sociedad. Uno de ellos es el interés compuesto. Explicamos en este artículo qué es, qué se diferencia del simple y por qué es importante para valorar una inversión a largo plazo.

Qué es el interés compuesto

El interés compuesto, en contabilidad y finanzas, es el interés de un capital al que se van acumulando sus réditos o intereses para que produzcan otros. En otras palabras, reinviertes los intereses en vez de recoger beneficios. De esta manera el capital inicial va creciendo en cada periodo al sumar los intereses por lo que la tasa de interés se aplica sobre el capital que va cambiando. Así el dinero actúa con un efecto multiplicador en el que los intereses generan nuevos intereses aumentando en cada periodo. La diferencia con el interés simple es que este último siempre actúa sobre el capital inicial, no se suman los intereses generados en un tiempo determinado. De esta forma el interés generado es siempre el mismo.

Por qué es importante entenderlo a la hora de invertir

El Global Financial Literacy Excellence señala el interés compuesto como uno de los conceptos básicos que la sociedad debería entender para tomar decisiones de inversión consecuentes, unido a otros términos como la inflación y el riesgo y su diversificación. Según sus últimos datos, en todo el mundo, sólo uno de cada tres adultos tiene conocimientos financieros, es decir, conoce al menos tres de los cuatro conceptos financieros.

No comprender lo que es el interés del dinero supone no entender las implicaciones que tiene el tiempo en nuestras decisiones. Un ejemplo fácil para verlo de forma sencilla: Imagina que tienes un capital inicial de 10.000 en un fondo que te genera una rentabilidad anual del 5%. Pasado un año, tendrás 10.500€. Pues bien, si al año siguiente vuelves a conseguir una rentabilidad del 5% de tu capital ahorrado, obtendrías una rentabilidad del 5% sobre esos 10.500€ y no sobre los 10.000 iniciales. Con el interés compuesto año tras año tu capital sobre el que obtienes una rentabilidad será mayor.

La paciencia es un gran aliado del interés compuesto y es una de la claves a la hora de invertir. Una mentalidad largoplacista ayudará a ver incrementado el capital invertido. Si además le sumas aportaciones periódicas ayudará a aumentar exponencialmente la inversión en un horizonte temporal amplio.