La rentabilidad real: por qué una inflación creciente limita el atractivo de los bonos

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uruss, Flickr, Creative Commons

Si algo ha quedado claro de las últimas reuniones de los principales bancos centrales es que las políticas monetarias expansivas permanecerán. Los tipos de interés seguirán anclados en zonas bajas con el objetivo de reanimar una maltrecha economía global que está luchando contra una crisis sin precedentes. De ahí, que el camino emprendido por la Fed sobre la flexibilización del objetivo de inflación en pro de la creación de empleo esté en el punto de mira de sus homólogos. No es de extrañar que veamos en el futuro una inflación por encima del 2% y por el momento ya se han vislumbrado brotes en este aspecto. Este movimiento ha tenido su réplica en los mercados, sobre todo en los de renta fija, y también hemos visto una caída de la rentabilidad real de los bonos. ¿Qué es la rentabilidad real?, ¿cómo se calcula?, ¿qué consecuencias tiene para el inversor?

Veamos la imagen actual para analizar el escenario al que hacer frente. Es cierto que el repunte de la inflación observado en las economías desarrolladas ha provocado que los rendimientos reales hayan sufrido una caída, incluso hasta llegar al terreno negativo en algunos tramos de la curva (tal como se aprecia en el gráfico). Hemos visto mínimos históricos a principios de septiembre en los rendimientos reales a largo plazo de los bonos de EE.UU. En el tramo corto, hemos visto como los rendimientos reales de los bonos estadounidenses han caído por debajo de sus equivalentes alemanes por primera vez desde 2015. A lo que hay que añadir a esta ecuación la variable de los metales preciosos. Este momento de bajos rendimientos reales ha coincidido con la apreciación de los metales preciosos, en particular el oro y la plata.

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Sources: Bloomberg; BIS calculations

Una vez detallada la fotografía actual volvamos al tema que nos atañe. Tal como explicábamos en otro artículo, lo importante cuando en la ecuación se encuentra la inflación son las expectativas.  En el mercado de renta fija si se anticipa una subida de la inflación futura, los tenedores de deuda suelen exigir una mayor TIR (la rentabilidad que le exige el mercado hoy en día) a modo de compensación, lo que influye en el atractivo del bono como inversión.  No hay que olvidar que los  precios de los bonos se mueven en dirección opuesta a sus TIR, por lo que ante un aumento de la inflación, es probable que se produzcan caídas en el precio de la deuda. Por eso es importante en este momento diferenciar la rentabilidad nominal de la rentabilidad real a la hora de calibrar la inversión en un producto de inversión como es el bono.

Cuando hablamos de rentabilidad nominal nos referimos a una primera aproximación de la rentabilidad que los inversores recibirán por su inversión. Esta tiene en cuenta el tipo de interés nominal o TIN, es decir, el porcentaje que se agregará al capital cedido como remuneración durante un periodo determinado. Sin embargo, la rentabilidad real tiene en cuenta factores externos. Uno de los más importantes la inflación, aunque también tiene en cuenta otros como impuestos y costes de la inversión. Es decir, cuando hablamos de rentabilidad real nos referimos al retorno de la inversión ajustado a los cambios en la economía.

La renta fija ha vivido tiempos muy buenos en los últimos años gracias a la combinación de tipos de interés casi a cero e inflación inexistente. Este escenario parece estar cambiando y lo que está claro es que para obtener rentabilidades hay que asumir más riesgo, pero entonces ¿no hay hueco para los bonos? Sí lo hay. Pimco cree que aún hay margen para que los bonos sigan teniendo un papel importante en la cartera de los inversores en un entorno de bajas rentabilidades. En uno de sus recientes posts analiza el rol que han desempeñado en los últimos años y cómo se pueden adaptar las carteras ante este escenario.  Si bien es cierto que los inversores podrían verse tentados a reducir la tenencia de bonos en pro de renta variable o liquidez, la gestora pone el ejemplo del sector seguros. Y explica que “una disminución en el pago potencial no debería ser ni poseer menos cobertura (es decir, inclinarnos por liquidez) ni asumir más riesgo (comprar renta variable)”. La gestora cree que las características que definen los bonos (la diversificación y el potencial de rendimiento) siguen haciendo de ellos un componente fundamental para una cartera bien equilibrada.