Efecto Fisher: la relación entre el dinero, la inflación y los tipos de interés

Josh Appel (Unsplash).

El efecto Fisher es el ajuste perfecto del tipo de interés a la tasa de inflación. La relación entre el dinero, la inflación y los tipos de interés se denomina así por Irving Fisher, economista que estudió por primera vez esta relación. Pero ¿qué nos muestra el efecto Fisher? La base se encuentra en la teoría cuantitativa del dinero que relaciona la cantidad de dinero en circulación con el nivel general de precios.

Según el principio de la neutralidad del dinero, a largo plazo un aumento de la tasa de crecimiento del dinero eleva la tasa de inflación, pero no afecta a ninguna variable real. Una importante aplicación de este principio se refiere a la influencia del dinero en los tipos de interés. Estas variables relacionan la economía actual con la economía futura a través de su influencia en el ahorro y en la inversión.

Diferencia entre tipos de interés nominal y real

Para entender la relación entre el dinero, la inflación y los tipos de interés, hay que tener clara la distinción entre el tipo de interés nominal y el real. Mientras que el primero es el que conocemos a través del banco; el segundo corrige el tipo nominal para tener en cuenta el efecto de la inflación. El tipo de interés real es el tipo de interés nominal menos la tasa de inflación.

Crecimiento de la oferta monetaria y los tipos de interés

El efecto Fisher es crucial para entender las variaciones que experimenta el tipo de interés nominal con el paso del tiempo, ya que establece que éste se ajusta para tener en cuenta la inflación esperada.

Dicho de otro modo, para que el tipo de interés real no resulte afectado, el nominal se ajusta con el fin de tener en cuenta las variaciones de la tasa de inflación. Por tanto, la relación sería la siguiente. Si los bancos centrales elevan la tasa de crecimiento del dinero, el resultado a largo plazo sería tanto un aumento de la tasa de inflación como una subida de tipos de interés nominal.

Horizonte temporal: largo o corto

Si bien la teoría de Fisher es ampliamente aceptada entre economistas. Si nos detenemos en el horizonte temporal surgen matices. Por un lado están los monetaristas, en los que se encontraría el propio Fisher. Estos defienden que en el largo plazo los precios pierden su rigidez y se ajustan a la oferta de dinero. Defienden que la inflación se trata de un fenómeno monetario, causado por las variaciones en la oferta de dinero.

Sin embargo, los Keynesianos basan su planteamiento en el corto plazo en el cual los precios son relativamente rígidos. Ellos defienden que la inflación está afectada principalmente por variables reales como puede ser la tasa del paro.

¿Podemos esperar una inflación desbocada?

Durante 2020 hemos visto que los bancos centrales han sacado su artillería de políticas monetarias expansivas para mitigar la crisis del COVID 19. En un contexto ya acomodaticio de antes ha provocado un aumento significativo de la masa monetaria. Hemos comenzado 2021 y el repunte que ha registrado la inflación en Europa y EE.UU. lleva a preguntarse si esto es el comienzo de algo mayor.

Para Esty Dwek, Head of Global Market Strategy de Natixis IM Solutions, no es el escenario que se contemple. «No esperamos un susto con la inflación este año, aunque ésta está destinada a aumentar» debido a tres factores: «una política monetaria ultra-acomodaticia, billones en programas de QE y billones más en medidas de estímulo fiscal». Si bien el camino es comenzar a ver un repunte de la inflación, no parece ser preocupante.

Bruno Cavalier, economista jefe en ODDO BHF AM, explica que “el repentino repunte de la inflación europea no refleja una tensión real sobre los precios o los salarios, sino la influencia de diversos factores técnicos o temporales”. El experto añade que aunque “el BCE desea que la inflación se recupere, ya que está muy por debajo del objetivo desde hace casi 10 años, será difícil distinguir en tiempo real entre una aceleración cíclica y el posible inicio de un nuevo régimen de inflación”. Si bien el factor revelador podría ser el mercado de trabajo este también se verá alterado por la pandemia, apostilla el experto.

Para Jeremy Lawson, economista jefe de Aberdeen Standard Investmentsla preocupación por una inflación significativamente más alta también parece extraña en el contexto del actual. Lawson explica que «si el crecimiento de la oferta monetaria ha sido fuerte, es simplemente el corolario de la flexibilización monetaria y fiscal conjunta. Los préstamos y el estímulo al sector privado aparecen como depósitos en el sistema bancario”. Y apunta a que “la gran caída en la velocidad del dinero es una mejor señal del verdadero estado de la demanda”. Tienen la convicción de “que la inflación subyacente se mantendrá, en promedio, en los objetivos de los bancos centrales o por debajo de ellos en la mayoría de los países durante la próxima década”.