Para un banco central, la credibilidad es obviamente crucial para la dirección de la política monetaria. De hecho, cuanto más creíble es un banco central, mejor orienta las expectativas de inflación y más eficaz es la transmisión de la política monetaria. La investigación académica ha demostrado que los dos principales determinantes de la credibilidad son el track-record (es decir, el logro de los objetivos) y la independencia. Con respecto a la Fed, la cuestión de la credibilidad se ha planteado con agudeza desde su diagnóstico erróneo de la naturaleza transitoria de la inflación.
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