En 1812, casi 120 años antes de que el Tesoro americano emitiera su primer bono, la ciudad de Nueva York emitía deuda para construir un canal. Este fue el primer bono municipal lanzado en EE.UU. Hoy ese mercado, aún desconocido para muchos inversores, mueve cuatro billones de dólares y cuenta con más de 50.000 emisores. ¿Qué puede ofrecer un bono municipal a un inversor europeo? Jeffrey Burger, gestor sénior de carteras para estrategias de bonos municipales estadounidenses en Insight Investment (BNY Investments) lo tiene claro: "Las dos grandes aportaciones que hacen los bonos municipales de EE.UU. a los porfolios de renta fija son rentabilidad y seguridad".
De hecho, en un contexto en el que EE.UU. ha perdido su triple A como país, algunos bonos municipales siguen contando con esas tres A que tanta seguridad aportan a los inversores. Esa es la nota que exhibe el 10% de las emisiones. Del resto, más del 50% tiene la segunda mejor calificación crediticia, la AA. "Una prueba de lo segura que es esta deuda es que Moody’s lleva calculando su tasa de default desde 1970, y esta es de media desde entonces de solo el 0,009%. Es decir, el 99,91% del mercado nunca ha incurrido en un impago", explica Burger.
Parte de esa seguridad que proporciona la clase de activo a los inversores se basa en el tipo de emisores que recurren a estos bonos como vía de financiación. Son entidades gubernamentales y públicas (ayuntamientos, estados federales, condados…) y organismos sin ánimo de lucro, como universidades. También influye la tipología de las emisiones. Se emiten a plazos muy largos ligados a la consecución de proyectos concretos, principalmente la construcción de infraestructuras que repercuten en la sociedad, como hospitales, carreteras, escuelas… "Esto añade una dimensión adicional ASG, ya que el impacto positivo de este mercado es posiblemente más fuerte que el de cualquier otro de renta fija estadounidense", afirma Burger.
En el radar de los inversores extranjeros
A la seguridad se le añade la rentabilidad. "Las yields son de media entre 80 y 100 puntos básicos más altas que las que ofrecen los bonos del Tesoro", explica Burger. No siempre fue así, ya que en un principio este tipo de deuda municipal se emitía con retornos más bajos porque contaban con otra ventaja, la fiscal: los inversores americanos que los compraban no pagaban impuestos por ellos. Sin embargo, eso cambió en 1986. "Ese año se introdujeron los bonos municipales taxables (sujetos a impuestos). Al no beneficiarse ya de la exención fiscal tuvieron que ofrecer mayores rendimientos para resultar atractivos a los inversores estadounidenses. Esa mayor rentabilidad marcó el inicio del interés de los inversores extranjeros por este mercado", explica Burger.
Desde entonces la demanda de este tipo de bonos por parte de inversores no residentes en EE.UU. ha ido creciendo progresivamente. Sobre todo por parte de los institucionales, que recurren a este activo como otra opción para la parte de sus carteras que destinan a la deuda de EE.UU. "Este mercado está realmente diseñado para ser una inversión core. Por ejemplo, inversores extranjeros que tienen una posición estratégica en activos de calidad estadounidenses, bonos de renta fija, bonos corporativos, pero que quiere diversificar y complementarla con rendimientos adicionales sin aumentar el riesgo desde el punto de vista crediticio", afirma. Según explica, gran parte de la demanda llega de compañías de seguros, especialmente de Asia y Europa, que recurren a ellos para equilibrar su cartera de pasivos con activos a largo plazo de alta calidad.
Cogen el relevo de los planes de estímulo
Junto con el aumento de la demanda de los inversores no estadounidenses, Burger defiende que otra de las razones que puede impulsar este mercado es el incremento de la oferta a medida que vayan desapareciendo los planes de estímulo gubernamentales adoptados en EE.UU. tras el COVID. “El Gobierno federal proporcionó una cantidad significativa de ayuda a todo el país. Parte de ella se destinó a los gobiernos locales y estatales, por lo que estos no emitieron tanta deuda. Ahora que ese apoyo ha desaparecido, los gobiernos estatales y locales han emitido más bonos, por lo que el mercado se está normalizando”, explica. Un aumento de la oferta que pone en valor al gestor activo para diferenciar cuáles de esas emisiones merecen un puesto en las carteras.


