La alta tasa de ahorro aumenta la disparidad de las previsiones económicas en EE.UU.

Foto: Andre Taissin- Unsplash

En un mundo pandémico marcado por las restricciones a la movilidad y, por tanto, al consumo, ha disparado las tasas de ahorro de las familias hasta cifras de récord. «Las restricciones limitaban el gasto de las familias, por lo que el ahorro mensual se disparó hasta niveles muy superiores a los observados en una recesión normal», afirman desde la gestora J.P.Morgan AM. Y lo acompañan con el siguiente gráfico.

Según sus datos el ahorro acumulado por las familias en 2020, entendido como la diferencia entre lo que se ahorró el año pasado y la media de ahorro habitual de los consumidores, en EE.UU roza el 8% del PIB , en Reino Unido supera el 6% y en la zona euro roza el 5%. Un ahorro que previsiblemente debería revertirse en un mayor consumo una vez se recupere la normalidad pre pandemia, como suele suceder siempre en los momentos posteriores a una recesión, pero que esta vez no está tan claro que se produzca debido a los fuertes estímulos que han aprobado los diferentes Gobiernos y sobre todo por el de EE.UU.  

El efecto estímulos

«Además del ahorro acumulado en 2020, los consumidores estadounidenses también se benefician del recién anunciado paquete de estímulo por 1,9 billones de dólares, que es extraordinario«, afirma Ambrose Crofton, Global Market Strategist de J.P.Morgan. Y justifica lo extraordinario en cuatro cosas. La primera, su tamaño (9% del PIB estadounidense); la segunda, su rapidez ya que el 5% del PIB se repartirá antes de finales de septiembre; la tercer, su conveniencia ya que el reparo se hará coincidiendo con la recuperación económica y no antes; y la última, su naturaleza. «Los 400.000 millones de dólares del estímulo se entregan a través de cheques por correo. Por ejemplo, una familia de cinco miembros con una renta total inferior a 150.000 dólares recibirá un total de 7.000 dólares en cheques de estímulo. El paquete de estímulo suplirá en gran medida los ingresos de las familias en el primer semestre de este año», afirma.

Estos ingresos y el ahorro que se ha acumulado complican saber cuánto de ese ahorro acabará realmente traduciéndose en consumo. «El gobierno está colmando una brecha en las rentas de las personas, aunque si parte de esos ingresos acaba en forma de ahorros a largo plazo, no generará la actividad económica deseada. En vez de crear un estímulo, las ayudas funcionan más bien como un parche y como una manera de sanear los balances de los hogares a medio plazo. Esto no es malo, pero no impulsa necesariamente la economía a corto plazo», afirman desde MFS Investment.

La Fed estará pendiente

«La singularidad de esta crisis y del apoyo gubernamental recibido demuestra que nos encontramos ante una situación sin precedentes. Hay quienes sostienen que los ahorros no se van a gastar porque quienes disponen de ellos pertenecen a los grupos con mayores ingresos, cuya predisposición marginal al gasto es menor», puntualiza Crofton

De hecho, es esa dificultad de medir cuánto ahorro se trasladará a la economía lo que explica que haya una gran disparidad en las previsiones económicas que se manejan sobre todo para EE.UU. Y se ve en el siguiente gráfico, donde el rango de previsiones oscila entre 9% de variación trimestral anualizada para el primer trimestre y el 5,4% para el último trimestre de este año.

Fuente: J.P.Morgan AM

Cifras que serán muy tenidas en cuenta por parte de la Fed a la hora de decidir si mantiene por más o menos tiempo los estímulos monetarios, incluidos los tipos en niveles del 0%.