“La crisis europea ha provocado una mayor aversión al riesgo que ha alcanzado a los emergentes”

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Schikard, Flickr, Creative Commons

La capacidad del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (ESM) para solucionar los problemas de liquidez de los países periféricos es demasiado limitado, por lo que en última instancia se requiere del uso del balance del BCE. Si la autoridad monetaria pusiese en marcha un programa de este tipo sin ninguna clase de control ni condición, los periféricos dependerían por completo de la financiación del BCE y no existiría ningún incentivo para las reformas, un círculo vicioso que, según ING Investment Management, resultaría muy difícil de romper.

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