Tradicionalmente este metal es considerado como un valor refugio gracias a su capacidad para desvincularse de los mercados bursátiles y de la evolución de las divisas en tiempos de incertidumbre económica.Por tanto, según publica Expansión, ante la perspectiva de una recesión a nivel global, la trayectoria de este activo ha sido imparable. Durante el año pasado, el precio de la onza se mantuvo de media en el entorno de los 870 dólares, un 25% más que en 2007. Actualmente roza los mil dólares y muchos expertos se preguntan hasta qué punto podrá continuar con esta carrera meteórica.
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