Aunque con notables diferencias con respecto a 2011, la situación económica-financiera de Estados Unidos en 2012 tiene visos de ir por el mismo camino y mostrar la misma debilidad. Mientras que en el pasado curso, el devastador tsunami de Japón y el fuerte incremento en los precios del petróleo fueron algunas de las causas del flojo comportamiento de la primera economía del mundo, la crisis de la eurozona (con España e Italia en el epicentro), la incertidumbre sobre el techo de deuda estadounidense y el ajuste fiscal que se anunciará tras las elecciones de noviembre, son algunos de los interrogantes que persisten desde el pasado año y que, todavía hoy, lastran su crecimiento.
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