La entrevista al selector, con Isabel Sánchez (Arquia Banca): “Preferimos un fondo notable de forma consistente a uno sobresaliente en el corto plazo”

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Isabel Sánchez lleva 13 años construyendo carteras en Arquia Banca, tras dos décadas especializándose en fondos de inversión desde las redacciones de economía. Hoy, junto a su compañera Mar Barrero, gestiona la selección de fondos y la construcción de carteras discrecionales desde una filosofía que desafía varios consensos de la industria: prefiere fondos notables y consistentes a brillantes y volátiles, defiende la gestión activa sin complejos y ha convertido el tamaño reducido de su equipo en una ventaja real.

Defiende la gestión activa sin complejos, en un momento en que la presión hacia la gestión pasiva no para de crecer. Y ha convertido el tamaño reducido de su equipo en una ventaja competitiva real: la flexibilidad para entrar en ideas que otros ni se plantean, la capacidad de alejarse del consenso y la convicción de mantener una estrategia, aunque el mercado empuje en sentido contrario.

En esta entrevista con FundsPeople habla de por qué la transparencia de una gestora puede pesar más que su track record y de dónde cree que está hoy la verdadera ventaja diferencial del selector de fondos.

De 1.000 fondos a 15: el filtro que vale más que cualquier ratio

El universo de partida de Arquia es amplio: todos los fondos disponibles en CNMV e Inversis que cumplan requisitos UCITS y sean traspasables. La traspasabilidad no es un detalle menor. Con una base de cliente mayoritariamente minorista, la eficiencia fiscal en los cambios de cartera es estructural.

De ese universo de aproximadamente 1.000 fondos en radar, el equipo extrae una shortlist de entre 130 y 150 vehículos, con los que construye carteras modelo de 10 a 15 fondos por perfil. El proceso combina un primer cribado cuantitativo con macros propias sobre la plataforma Morningstar, y una capa cualitativa que, según Sánchez, cada vez pesa más: "Antes el análisis era más cualitativo; ahora estamos en un 50/50. Los números no mienten, pero también es necesario saber interpretarlos."

Pero los criterios más reveladores del proceso no son los que seleccionan. Son los que eliminan.

Lo que Arquia evita de forma consistente:

  • Fondos de retorno absoluto con estrategias poco transparentes o difíciles de explicar
  • High yield directo como posición estructural (se accede a través de fondos de renta fija flexibles)
  • Exposición concentrada a China o Taiwán de forma táctica y especulativa
  • Renta variable japonesa como posición directa (la exposición vía fondos globales es suficiente)
  • Small caps como posición activa (se acepta la que traen los globales)
  • Gestión pasiva como elemento estructural de cartera

Este último punto merece detenerse. En un entorno donde la presión hacia los indexados crece, impulsada por el precio y por la demanda del inversor más joven, Arquia se declara abiertamente pro gestión activa. El argumento de Sánchez es directo: "Si la gestión activa te compensa, ¿por qué no puedes pagar ese precio?" Y añade que hay nichos de mercado donde la gestión pasiva, sencillamente, carece de sentido. En otros, y en carteras de mayor volumen patrimonial, sí que puede tener sentido como elemento diversificador.

La transparencia de la gestora como línea roja

En Arquia, un fondo puede ser descartado no por sus números, sino por el comportamiento de su gestora. "Uno de los temas por los que podemos no invertir en un fondo, por muy interesante que nos parezca, es el acceso tanto del equipo de ventas como del gestor", explica Sánchez. Gestoras que en momentos de estrés no llaman, no envían informes o llegan a las reuniones con datos irrelevantes quedan fuera. La comunicación fluida en momentos difíciles es tan criterio de selección como el Sharpe ratio.

Cuando se decide salir de un fondo, la decisión se toma sin titubeos. "No nos enamoramos de nadie", resume Sánchez. El criterio de permanencia es la predecibilidad: que el comportamiento del gestor en momentos de estrés sea coherente con lo prometido históricamente. El drawdown como radiografía del riesgo real asumido. "Preferimos tener un fondo que sea notable siempre, a uno que sea un sobresaliente de corto plazo."

La ventaja de ser pequeño: menos consenso, más convicción

El acceso a gestoras internacionales se ha democratizado. Las bases de datos son las mismas para todos. Los equipos de análisis hablan con los mismos gestores. La diferenciación ya no está en la información. Está en cómo se interpreta y en cómo se construye la cartera.

Aquí es donde el tamaño de Arquia se convierte en palanca. "Tenemos mucha más flexibilidad a la hora de analizar e incorporar ideas", afirma Sánchez. Las grandes casas no pueden entrar en fondos pequeños sin mover el mercado ni alejarse del consenso sin riesgo reputacional. Arquia sí. Ha sido en algunos casos el primero o uno de los primeros inversores en fondos que después se consolidaron. La distribución aproximada refleja esta apertura: un 70% de grandes gestoras internacionales y un 30% de gestoras medianas o más nicho, sin restricción rígida por tamaño, solo por liquidez mínima y coherencia con la estrategia.

La ventaja competitiva real no está en el acceso ni en el análisis, sino en la construcción de carteras con convicción. Saber leer lo que hay detrás de las etiquetas, un fondo que se llama value pero no lo es, un global que se superpone con otro global, y mantener las posiciones cuando el caso de inversión sigue intacto. "Al final mantener posiciones aunque pasemos momentos difíciles, si el caso de inversión sigue intacto, nosotros somos bastante firmes", concluye Sánchez. En un mercado donde el ruido es constante, eso no es poca cosa.

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