La Fed recorta de emergencia los tipos de interés 50 puntos básicos por el coronavirus

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Los mercados se habían adelantado al apoyo de los bancos centrales, pero pocos se podrían esperar una reacción tan rápida. La Reserva Federal ha anunciado este martes un recorte de tipos de interés de 50 puntos básicos. Se trata de un recorte de emergencia, fuera del calendario de reuniones del banco central americano, y en respuesta al impacto del coronavirus. Un movimiento de urgencia que no se veía desde 2008 y que se ha tomado por unanimidad entre los integrantes. Además, es el corte más grande desde la crisis financiera, una clara señal de respaldo por parte de la entidad monetaria.

“Claramente la Fed está alarmada por los riesgos directos del coronavirus, pero también indirectamente por el pánico que se ha adueñado de los mercados financieros. Si no hubiera actuado la explosión en el estrés financiero podría haber puesto en peligro el ciclo”, analiza James McCann, economista global senior en Aberdeen Standard.

Los fundamentales de la economía estadounidense siguen fuertes. Sin embargo, el coronavirus supone un riesgo en evolución para la actividad económica”, explica la Fed en el comunicado. “Ante estos riesgos y con el objetivo de lograr sus objetivos de máximo empleo y estabilidad de los precios, la Fed ha decidido hoy bajar el rango de tipos al 1-1,25%”.

La primera lectura es que era lo mínimo que podían hacer. Era un recorte literalmente descontado por los mercados. Desde finales de la semana basada ya cotizaba esa bajada de 0,50%. Y los mercados esperan más. "Está fijando precios para, al menos, dos recortes de tasas en este año. Y uno ya ha sucedido hoy. Veremos qué va sucediendo", afirma Ariel Bezalel, responsable de estrategia del área de Renta Fija de la gestora Jupiter AM

Una señal tan contundente ha provocado sensaciones mixtas en los mercados. La última vez que la Fed dio un paso así, de emergencia y fuera del calendario, fue a las semanas de la caída de Lehman Brothers. "Cuando los mercados miraban hacia el abismo", rememora Andrew Mulliner, gestor del equipo de renta fija de Janus Henderson. Lo que abre dos preguntas a los inversores. ¿Es mejor que actuar con valentía que con timidez en estos tiempos? Y a la vez, ¿tan mal pueden ir las cosas? "Si tenemos esto en mente, significa que la Fed teme una perspectiva económica más débil en los próximos meses, ¿tal vez una recesión?", ve Philippe Waechter, director de investigación económica de Ostrum AM (Natixis IM). Para Christian Scherrmann, economista de DWS, abre dos dudas: Una, si los mercados ahora están perdiendo la fe en la independencia de la Reserva Federal, ya que algunos participantes del mercado y el presidente Trump, presionaron con fuerza en esa dirección. Otra sería si la Fed ve más riesgos que los mercados, básicamente agregando combustible a la incertidumbre prevaleciente. De ahí que las bolsas europeas cerraran con los ánimos más templados este martes y que las americanas incluso entraran en números rojos. "¿La situación ya es tan mala que deberíamos entrar en pánico, es eso lo que nos dice la Fed?", cuestiona David Roberts,co gestor del equipo de renta fija global de Liontrust.

Curiosamente, un recorte tan descontado ha tenido un efecto negativo. "La medida emprendida por la Fed, si bien audaz, probablemente resulte prematura. El mercado sigue intentando determinar el efecto del coronavirus y no está claro si la caída de la semana pasada fue el inicio de un movimiento de pánico en los mercados financieros o un ajuste justificado de la valoración de los riesgos económicos que persisten", interpreta Mike LaBella, responsable de estrategia de inversión de QS Investors, filial de Legg Mason. Hay quienes se lamentan de que la Fed haya actuado demasiado pronto. Como Eoin Walsh, gestor de TwentyFour AM (boutique de Vontobel AM) quien comenta que la volatilidad parece ser capaz de impulsar una reacción de la Fed. Algo que, en su opinión, no es ciertamente saludable. 

Las gestoras piden una acción conjunta de los bancos centrales

El movimiento de Jerome Powell es el bis de la decisión tomada por el banco central australiano, el RBA, que también ha recortado tipos esta mañana. Ahora las demás entidades monetarias están en el punto de mira. “Creemos que otros bancos centrales tendrán que recortar tipos o dar liquidez para apoyar los mercados”, defiende Esty Dwek, responsable de Global Market Strategy Natixis IM Solutions (Natixis Investment Managers). “Dicho lo cual, creemos que los riesgos a la baja persisten a medida que el brote se sigue extendiendo y los temores por el crecimiento persistan”. Keith Wade, economista jefe de Schroders, también prevé que China recorte los tipos de referencia en 2020 y que el BCE mantenga el recorte de la tasa de depósitos (-0,50% a -0,60%) durante el segundo trimestre. Porque según justifica, el impacto a corto plazo del coronavirus es significativo. “ En gran parte debido a esto estamos reduciendo nuestra previsión de crecimiento global en 2020 al 2,3% desde el 2,6%. Tal resultado haría que este año fuera el más débil desde 2009, el punto álgido de la crisis financiera mundial”.

McCann coincide en mostrarse cauto. “No es la panacea. Recortar tipos en una situación como esta es una herramienta bastante contundente, pero se tiene que combinar con los gobiernos dando el paso y actuando. La Fed se arriesga a dar a los países todas las excusas que necesitan para quedarse de brazos cruzados”. Es el mismo punto en el que insiste Anna Stupnytska, directora de macro global en Fidelity International: “Si bien la relajación de la política monetaria ayuda al sentimiento, los bancos centrales no deberían actuar de manera aislada. Los gobiernos deberían intervenir con medidas fiscales oportunas y bien diseñadas, apoyando a las economías que tienen problemas no solo por el virus en sí, sino también por la toma de medidas preventivas que, en algunos casos, han detenido su actividad productiva”. Roberts es igual de crudo: "Necesitamos una política fiscal agresiva; Necesitamos crear demanda ahora. Si las respuestas monetarias reducen la propensión a la acción política / fiscal, como lo han hecho desde 2009, entonces podemos encontrar una recesión inminente".

En opinión de Waechter, la respuesta de la Fed puede estabilizar los mercados financieros a corto plazo, pero si persiste la incertidumbre, no se puede esperar una recuperación en U de largo plazo. "Este movimiento no es para impulsar la demanda, sino para evitar la quiebra de muchas empresas estadounidenses. La historia no ha terminado, si la incertidumbre persiste, esperamos tipos más bajos en el futuro”.

Aun con todo, para el inversor hay argumentos que respaldan ser alcistas si miramos al largo plazo. Como defiende Thomas Lehr, estratega de mercados de Flossbach von Storch, a largo plazo, probablemente no haya alternativa a la renta variable en un entorno de bajos tipos de interés. Al menos no si quieren preservar sus activos a largo plazo y, sobre todo, en términos reales, después de la inflación.