Los primeros síntomas en la toma de decisiones en tiempos de crisis es buscar refugio. El dinero se vuelve miedoso. Las inversiones reducen su horizonte temporal al mínimo. El inversor se define como ultra conservador y entonces aparecen conductas primitivas e inexplicables. El impositor de depósito tradicional, diversifica. Dos o tres entidades nacionales de primer orden y un tercio del capital bajo el colchón. Busca el paraguas de la gran banca y del Fondo de Garantía de Depósitos y liquidez por si hay un corralito o por si esos tipos de Bruselas les da por rescatar al país. El inversor de Banca Privada o Banca Privada Premium, huye con buena parte del dinero. País refugio, moneda refugio, caja de seguridad, inversión en oro… Estrategias, de entrada comprensibles, en previsión de un miedo cierto. La caída de una Entidad, el rescate de un país e incluso ante una hipotética desaparición del Euro.
La Genesis del no Miedo

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