Valoraciones atractivas, mejora de los resultados empresariales, recuperación económica, efectos positivos que la caída del precio de las materias primas y la depreciación del euro tendrá sobre la actividad… Todos ellos son argumentos sobre los que se han apoyado analistas y gestores para argumentar sus perspectivas favorables para el mercado de renta variable europeo el próximo año. Sin embargo, son pocos los que han reparado en que durante los últimos años ha existido una correlación casi perfecta que, de mantenerse, conduciría a pensar en un comportamiento favorable de las acciones europeas a corto-medio plazo. Dicha correlación es la que relaciona los programas de Quantitative Easing con la evolución de los mercados de renta variable, tanto en el caso de Estados Unidos como de Europa.
La razón por la que la bolsa europea debería subir en 2016

Foto: Rednuht, Flickr, Creative Commons
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