La renta fija, ante la encrucijada de 2021

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Albert Hernández (VidaCaixa), Phil Milburn (Liontrust), José Maestre (Bankinter Gestión de Activos) y Cristina Gavín (Ibercaja Gestión)

Si 2020 nos ha enseñado algo, ha sido la capacidad de los seres humanos para adaptarnos a situaciones desconocidas. Sin embargo, el mundo de la economía y las finanzas lleva décadas adaptándose a situaciones inverosímiles. El entorno de tipos de interés cero o, incluso, negativos, en el que llevamos instalados desde hace años es un buen ejemplo de ello.

Este entorno sin duda dificulta la labor de los gestores de renta fija. No solo es difícil generar rendimientos en un mundo de bajos tipos de interés, sino que, además, estos profesionales se enfrentan a la amenaza constante de las subidas de tipos. Y este año no es una excepción. Tras las medidas sin precedentes puestas en marcha por los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo para hacer frente a la pandemia, y ante la posibilidad de que las vacunas nos permitan, por fin, pasar página, ¿qué pasará con la renta fija en 2021? Sobre este tema han debatido cuatro gestores de renta fija en un desayuno patrocinado por Liontrust y moderado por María Folqué, responsable de Análisis de FundsPeople.

El escenario central que plantea Albert Hernández, gestor sénior de carteras de renta fija en VidaCaixa, de cara a 2021 es el de “una recuperación económica progresiva que vendrá liderada por Asia y EE.UU. Europa también crecerá, pero a un ritmo más lento”. El gestor anticipa que “las políticas monetarias expansivas continuarán durante 2021, lo que respaldará el crecimiento y la emisión de deuda y mantendrá los tipos de interés en niveles bajos”. Esto se traducirá en un elevado endeudamiento corporativo y unos altos déficits fiscales en las economías desarrolladas: “Los bancos centrales no subirán sus tipos de interés porque eso frenaría la recuperación económica: cuanto mayores sean los niveles de deuda, más sensibles serán las economías a las posibles subidas de tipos de interés”.

En este sentido, Cristina Gavín, responsable de Renta Fija en Ibercaja Gestión, considera que, “este año, el factor que determinará la evolución de la deuda soberana europea será la postura del BCE, que podría llegar a aumentar su programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), según cómo evolucione la enfermedad”. Por eso, a los inversores no les preocupan de momento los niveles de deuda de los países europeos. “Sabemos que Europa está muy endeudada y que no es sostenible a largo plazo, pero, en la situación actual, es la única solución para que el crecimiento económico avance de forma relativamente sólida”.

Con respecto a EE.UU., José Maestre, gestor sénior de carteras de renta fija en Bankinter Gestión de Activos, diferencia entre la primera y la segunda mitad del año. “En la primera mitad de 2021, todo girará en torno a la pandemia y la vacunación, la situación estará más estancada y seguirá habiendo incertidumbre. Por eso creemos que los tipos de interés se moverán dentro de un rango estrecho, con tendencia al alza. En la segunda mitad del año, los tipos podrían empezar a aumentar gradualmente, aunque dependerá de lo que suceda en el primer semestre y del tamaño del paquete fiscal que finalmente apruebe el Congreso estadounidense en marzo”, añade el experto.

Otro factor que, en opinión de Phil Milburn, cogestor de carteras de renta fija en Liontrust, resultará clave para los mercados de renta fija en 2021 será “el grado de inclinación de las curvas de tipos de la deuda soberana o, más bien, en qué medida los bancos centrales permitirán que estas curvas ganen inclinación”. El gestor está convencido de que “tanto el BCE como la Fed y el resto de los bancos centrales mantendrán anclado el tramo corto de la curva”, por lo que “veremos una batalla entre quienes le exijan un mayor rendimiento a los enormes volúmenes de deuda que emitirán los gobiernos, y los bancos centrales, que se esforzarán por mantener los tipos de interés bajos para no incrementar el coste de financiación de los gobiernos”. Por eso, el gestor recomienda mantener una postura más defensiva en la primera mitad del año y añadir riesgo más adelante, cuando el mercado repunte.

¿El retorno de la inflación?

El posible aumento de la inflación en 2021 es uno de los temas del momento, sobre todo después de que el índice de precios al consumo de la eurozona (IPCA) alcanzase el 0,9% en enero, frente al -0,3% con el que cerró 2020. Para Albert Hernandez, aunque “las tasas de inflación implícita (breakevens) se recuperaron en el último trimestre de 2020, es difícil que aumenten mucho más, sobre todo durante la segunda mitad de 2021, cuando se hayan superado los efectos de base de la energía”. Por eso, cree que “la inflación en Europa continuará por debajo del objetivo del BCE, lo que a su vez respalda nuestra opinión de que la autoridad monetaria mantendrá una política expansiva”.

Aunque José Maestre no descarta que la inflación pueda repuntar puntualmente, no cree que llegue al punto de obligar a los bancos centrales a subir tipos antes de lo que descuenta el mercado. “No anticipo un fuerte aumento de la inflación a corto plazo, al menos en Europa. Es posible que aumente algo en EE.UU., pero el mercado ya lo descuenta”, comenta el gestor.

Cristina Gavín coincide en situar a EE.UU. en un momento más avanzado del ciclo. “Es probable que la inflación de la que empieza a hablarse se dé antes al otro lado del Atlántico, mientras que en Europa me da la sensación de que el mercado está reaccionando de manera exagerada al repunte de las expectativas de inflación”.

Phil Milburn, por su parte, cree que los efectos de base de la energía podrían llevar la inflación estadounidense hasta el 2,5%-2,6% en primavera. “El riesgo que vemos es que la inflación se mantenga en niveles más elevados durante varios meses, a consecuencia del aumento de los precios en el sector servicios”. Como apunta el gestor, “a medida que las vacunas lleguen a más gente y nos acerquemos a la inmunidad de grupo, los servicios irán reabriendo e intentarán reparar sus balances mediante aumentos de precios. Además, es probable que el empleo se recupere más rápidamente en este sector, que incluye la hostelería y el ocio. Todo esto podría presionar al alza la inflación”.