Las entidades financieras españolas tienen elevadas tasas de morosidad en la financiación a promotores y constructores, e incluso en la del resto de empresas. Sin embargo, la tasa de morosidad de hipotecas de particulares está muy controlada y se sitúa en el 3,5%, pese a la elevada tasa de paro actual. Los expertos justifican que los hogares lo último que dejan de pagar es el préstamo de su vivienda. Sin embargo, la realidad de fondo es peor de la que muestran las cifras, afirma María José Lockerbie, responsable de las calificaciones del sector financiero de Fitch Ratings.
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