A lo largo del último año, distintos responsables de Legg Mason Global Asset Management habían venido insistiendo en la necesidad de la gestora de reforzar el negocio con la adquisición de una boutique que le permitiese a la entidad estadounidense complementar su oferta de producto, especialmente en renta variable europea y emergente. Esta necesidad surgía en un momento en el que Legg Mason Global AM acumulaba un importante volumen de caja, que le permitía afrontar sin problemas la operación. El problema era dar con la boutique adecuada y, lo que era aún más importante, conseguir retener el talento que había dentro. Pues bien: la búsqueda ha terminado.
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