La verdadera crisis mundial no ha empezado todavía. Así de contundente se muestra Jamil Baz, jefe de Estrategia de Inversión de GLG Partners, en su último artículo de opinión. A su juicio, esto se debe a que el desapalancamiento del sector público no ha empezado aún, y la prueba es que las principales economías desarrolladas del mundo tienen un nivel de deuda sobre PIB superior al que tenían en 2007. Baz resume en cinco pesimistas predicciones las consecuencias de esta situación, que califica de “desesperada pero no grave”, citando a un refrán austríaco.
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