Los mercados no son máquinas ni sistemas cerrados, sino que están integrados por seres humanos. Eso les convierte en sistemas complejos y adaptativos, rasgos que muchos inversores no consiguen integrar adecuadamente en sus enfoques de inversión. Con independencia de los avances conseguidos en la gestión de los mercados o la disponibilidad de la información, existe una constante: la naturaleza falible y de reacciones reflejas de la implicación humana en sistemas complejos como los mercados financieros. De ahí se deduce que el funcionamiento (o la disfunción) de los mercados solo puede explicarse plenamente mediante un modelo que abarque al propio ser humano. Aunque gran parte de los esfuerzos en el ámbito de las finanzas conductuales se ha centrado en la inversión bursátil, los inmuebles son un terreno propicio para realizar un examen desde un prisma conductual. Tal y como explica Neil Cable, responsable del área de Inversiones Inmobiliarias Europeas en Fidelity, esto es así por siete motivos:
Los bucles de retroalimentación que provocan burbujas y estallidos en el mercado inmobiliario

Foto: Blake Wheeler, Unsplash
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