Elevada incertidumbre ligada a la inflación y perspectivas de crecimiento dispares entre las distintas áreas geográficas. En este contexto, los inversores están analizando con creciente atención el riesgo de duración en sus asignaciones de renta fija. “Los ETF de renta fija se han convertido en una herramienta importante para gestionar este riesgo de forma táctica y transparente, ya que permiten a los inversores modificar sus exposiciones a la duración en el mismo día, con una única operación”, afirma Olivier Genin, Deputy Head of Markets and Product Strategy & Head of Fixed Income de Amundi ETF & Indexing.
En un escenario en el que los tipos de interés están destinados a mantenerse en niveles elevados durante un periodo prolongado, los ETF de bonos gubernamentales a corto plazo o a tipo variable permiten reducir la sensibilidad ante las subidas de tipos. Por el contrario, cuando el mercado empieza a descontar un posible ciclo de recortes, los ETF de larga duración pueden ofrecer oportunidades de revalorización del capital. “La posibilidad de ajustar las exposiciones de forma rápida y eficiente resulta especialmente valiosa ante cambios políticos inesperados, y los ETF cuentan con el volumen y la transparencia necesarios para facilitar dichos ajustes”, subraya el experto.
Un papel estructural en las carteras
Además de la gestión táctica de la duración, los ETF de renta fija están adquiriendo un papel estructural en la construcción de carteras más resilientes. “Una de sus principales características es la diversificación que ofrecen. Al mantener una amplia cesta de bonos diversificada por emisores, sectores y vencimientos, los ETF pueden reducir potencialmente el riesgo idiosincrático frente a carteras más concentradas”, continúa Genin.
Durante las fases de estrés de mercado, esta diversificación se convierte en un elemento crucial para contener la volatilidad. Los ETF permiten implementar posicionamientos defensivos de forma ágil: por ejemplo, los ETF gubernamentales de larga duración pueden proporcionar cobertura en caso de caída de los rendimientos, mientras que los centrados en crédito ayudan a sostener el flujo de ingresos en momentos de compresión de los diferenciales. “En fases de incertidumbre política”, añade el experto de Amundi, “los ETF agregados de renta fija pueden estabilizar las carteras combinando exposiciones gubernamentales y corporativas, reforzando su resiliencia general”.
Transparencia y la liquidez
La transparencia y la liquidez son otras dos ventajas. Los ETF ofrecen una divulgación diaria de las posiciones y la posibilidad de realizar operaciones frecuentes, lo que permite a los gestores reaccionar con rapidez ante los movimientos del mercado. Al mismo tiempo, la eficiencia en costes facilita los reajustes de la cartera sin penalizar los rendimientos potenciales.
En los últimos trimestres, los inversores han mostrado un uso cada vez más sofisticado de los ETF de renta fija para calibrar sus exposiciones. Si se retrocede en el tiempo, puede observarse que, desde comienzos de marzo, se ha registrado un notable aumento de las asignaciones hacia ETF sobre Treasury estadounidenses ultracortos (0–1 año) y a corto plazo (1–3 años), lo que demuestra la intención de los inversores de limitar su exposición a la duración. Paralelamente, las posiciones en vencimientos más largos han registrado salidas netas. “Es un claro ejemplo de cómo los ETF permiten gestionar de manera dinámica la duración”, comenta Genin.
Otro ámbito de uso se refiere a las variaciones en la pendiente de la curva de rendimientos. “Un ETF que replica el empinamiento de la curva de los Treasury de EE.UU. a 2–10 años”, explica, “permite a los inversores aprovechar este movimiento de forma sencilla y rápida”. También un contexto de inflación variable representa un campo de aplicación interesante: mediante ETF, los inversores pueden adoptar exposiciones tácticas a las expectativas inflacionarias sin necesidad de gestionar directamente carteras long/short complejas. “Un wrapper de ETF puede resultar extremadamente eficaz en estos contextos”, subraya Genin.
Institucional vs wholesale
Las diferencias entre los inversores institucionales y los minoristas se reflejan sobre todo en la manera en que cada uno integra los ETF de renta fija en sus estrategias de gestión de liquidez y riesgo. “Los inversores institucionales los utilizan como overlay flexibles”, explica Genin, “para gestionar flujos de caja, cubrir exposiciones o implementar estrategias ASG de forma eficiente”. Su cotización en bolsa permite un acceso inmediato a la liquidez, tanto en el mercado primario como en el secundario, cuya resiliencia se ha confirmado incluso en fases de elevada volatilidad.
Para los inversores minoristas, en cambio, los ETF representan una forma accesible y de bajo coste de obtener una exposición diversificada a la renta fija. “La mayoría de los inversores individuales difícilmente podrían construir una cartera compuesta por cientos de bonos”, destaca el profesional. “Los ETF democratizan el acceso a esa diversificación, permitiendo también implementar estrategias de laddering o de equilibrio entre activos de renta variable y renta fija”.
Tendencias de los próximos meses
De cara a los próximos 12–18 meses, Genin prevé una creciente adopción de ETF de renta fija tanto con fines tácticos como estratégicos. “Un wrapper de ETF puede ser especialmente útil en un contexto de persistente divergencia en las políticas monetarias y de incertidumbre macroeconómica”, afirma. Esta tendencia se ve reforzada por la mejora en la tecnología de trading, la mayor transparencia en los precios y la liquidez en tiempo real.
Otro factor clave es la demanda de ETF de renta fija ASG, que se mantendrá sólida gracias a requisitos normativos más estrictos y a la creciente sensibilidad de los inversores hacia la sostenibilidad.
“Observamos además una integración cada vez mayor de los ETF en las asignaciones core”, concluye Genin, “por parte de actores institucionales como fondos de pensiones, compañías de seguros y bancos centrales”. Paralelamente, el segmento minorista sigue creciendo, impulsado por el auge de las plataformas digitales que facilitan el acceso a ETF fundamentales para la construcción de carteras.

