La tensión ante lo que pueda ocurrir tras las elecciones griegas es total y los grandes bancos centrales mundiales están preparándose para intentar evitar cualquier hecatombe. Los más agoreros (y son muchos) temen que las consecuencias de un resultado electoral incierto lleve a la salida de Grecia del euro y que eso provoque in extremis una ruptura total de la moneda única. Las consecuencias de una vuelta al dracma podrían ser para los bancos mundiales, sobre todo europeos, mucho más perniciosas que las de la caída de Lehman Brothers, que a punto estuvo de llevarse por medio a los grandes bancos de todo el mundo.
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