El ETF activo ha dejado de ser una casilla exótica en la asignación de activos. La última edición del Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders 2026 (GIIS, por sus siglas en inglés) dibuja un mercado español en el que el 98% de los encuestados reconoce que estos vehículos tienen un papel que desempeñar en las carteras. Solo un 2% lo descarta. Con ese nivel de aceptación, la conversación se desplaza. La pregunta ya no es si conviene usarlos, sino en qué parte de la cartera colocarlos y qué se les puede exigir.
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